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Borja Jiménez: «No quiero estar aquí para verlas venir y esperar a ver qué pasa»

Borja Jiménez llega hoy al tramo definitivo de San Isidro con el peso de la feria sobre sus hombros. Sin embargo, este domingo 7 de junio, el torero sevillano asume el compromiso más exigente de su vida: lidiará en solitario seis toros de Domingo Hernández y Toros de Cortés. En los últimos años, Madrid ha sido una cima esquiva para este tipo de gestas, pero Borja no es hombre de especular. Tras unos inicios duros como matador donde toreó muy poco, su eclosión en Las Ventas le abrió las puertas de todas las ferias. Ahora, regresa a la calle Alcalá vestido con el mismo blanco y oro de su alternativa y con la mente blindada para afrontar un rito que, más allá de la estadística, concibe como un tributo de gratitud a la afición que le dio su sitio en el toreo.

¿Cuándo se empieza a pasar miedo ante un compromiso de esta magnitud?

El miedo empieza a aparecer desde el momento exacto en el que empiezas a pensar que quieres tomar una decisión así. Después, cuando lo hablas con la empresa y te dicen que sí, todo se empieza a ver mucho más cerca, cobra realidad y la presión va aumentando a medida que se aproximan las fechas. Una encerrona en Madrid con seis toros es un reto muy difícil, pero cuando uno da este paso es porque lo tiene muy meditado y pensado. No se toma a la ligera ni mucho menos.

Las estadísticas recientes de seis toros en Las Ventas son duras. ¿Pesaron los antecedentes a la hora de anunciarse?

Sí, las estadísticas están ahí y demuestran la dificultad. Estar solo en el ruedo durante dos horas o dos horas y media, teniendo que estar al cien por cien de facultades y manteniendo la concentración tanto tiempo, no es fácil. He lidiado seis toros en tres ocasiones y ya se hacen tardes largas. Lo más difícil de una encerrona es conseguir que nada de lo que pase durante la lidia te influya, ni para bien ni para mal. El gran reto mental es mantener el mismo nivel de aislamiento y concentración desde que sale el primer animal hasta que arrastran al sexto.

Ha decidido concentrar sus dos tardes de San Isidro en apenas 72 horas. ¿Responde a una estrategia psicológica?

Sí, estos años atrás ya lo he planteado de una manera similar. Madrid te desgasta mucho mentalmente. Prefiero mentalizarme para diez días de plena concentración y concentrarlo todo en esta semana. He decidido espaciar las actuaciones así para no salirme del túnel. Una vez que entras en Madrid, hay que estar todos esos días totalmente focalizados en lo que tienes por delante. Cada tarde en Las Ventas es igual de importante, sea en mano a mano o en solitario; todas te lo pueden dar o quitar todo. Por eso voy a ir partido a partido.

Para esta gesta ha elegido los hierros de Domingo Hernández y Toros de Cortés. ¿Qué busca en ellos?

He elegido estas ganaderías porque tienen mucha exigencia, son muy bravas y aguantan la presión del muletazo. A mí me gusta apretar mucho a los animales desde el primer instante de la faena, y para aguantar ese concepto hace falta que el toro tenga el fondo de bravura que poseen estas casas. Por el contrario, prefiero no ver la corrida en el campo ni en los corrales antes de torear; solo me gusta ver una foto o un vídeo el día antes por la mañana. Cuando miro a los toros en fotografía siempre me parecen más grandes de lo que luego son en la plaza, así ya no me impresionan cuando salen por chiqueros.

Da la sensación de que su carrera siempre está puesta a prueba. ¿Es una necesidad para mantener su sitio?

Tengo una cosa muy clara en el toreo: no sé los años que voy a estar en activo, pero los que esté quiero optar al máximo nivel. No quiero estar aquí para verlas venir y esperar a ver qué pasa. Mis primeros años de alternativa fueron muy difíciles porque toreé muy poco, hasta que en 2023 conseguí romper esa barrera. Romper ese muro y entrar en las ferias para sumar cincuenta corridas cada año es algo complejísimo. Si las cosas en la plaza salen mejor o peor es algo que no se puede controlar, pero yo necesito tener la tranquilidad mental de saber que todo el tiempo que he estado vestido de luces lo he dado absolutamente todo.

¿Se siente respetado por sus compañeros, con los que rivaliza, y por los estamentos del toreo en este momento de tanta exposición?

Tengo la suerte de que, por lo menos así se me transmite, me he ganado el respeto tanto de los profesionales como de los aficionados. Eso es una de las cosas fundamentales para un torero: que te respeten por cómo haces las cosas. Ese reconocimiento me lo he ido ganando tarde a tarde en la plaza. Respecto a las rivalidades, en el toreo siempre han existido. Cuando un torero está mejor que otro, las empresas lo contratan antes; la rivalidad real se mide en los puestos de privilegio y se demuestra triunfando en el ruedo. Fuera de la plaza el ambiente entre los compañeros es totalmente distinto.

Esta encerrona se ha planteado también como un evento especial de carácter cultural.

La empresa nos propuso la fecha y decidimos que la corrida tuviera un carácter de homenaje a Ignacio Sánchez Mejías, coincidiendo con el centenario de la Generación del 27. Creo que es una decisión muy acertada para darle un sentido de acontecimiento. Es importante que el toreo permanezca ligado a la cultura, como siempre ha sido, y si algunos intentan apartarlo, nos toca a nosotros darle su sitio.

¿Habrá sorpresas el día 7 de junio?

He estado haciendo la tarea estos días, viendo vídeos de otras encerronas en Madrid, tanto las que resultaron en triunfo como las que no fueron tan exitosas por distintas circunstancias, para aprender por dónde te puede llevar la tarde. El objetivo es evitar la monotonía mediante los quites y las faenas de muleta; Madrid exige que la tarde mantenga siempre la emoción.

Entiendo que hará un gesto especial con su vestido para este día.

Sí, voy a estrenar un terno blanco y oro que replica exactamente los bordados del vestido con el que tomé mi alternativa. He decidido que sea así porque considero que el día de la alternativa y el día de la encerrona de seis toros en Madrid son los dos compromisos más grandes y los que más pueden marcar la carrera de un torero. Es mi manera de agradecer a la afición de Madrid todo lo que se ha entregado conmigo y lo que ha aportado a mi trayectoria cada vez que he pisado esta plaza.

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