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Un zoo de Miami acumula más de diez infracciones federales tras la muerte de un capibara y la amputación a una pantera en peligro de extinción

El Zoological Wildlife Foundation (ZWF), una atracción de fauna exótica en el condado de Miami‑Dade conocida por permitir interacciones cercanas con animales y por su aparición en la docuserie Tiger King, ha sido citado por el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) tras dos incidentes graves: la muerte de una capibara hembra y la amputación de una extremidad a una pantera nebulosa, ambos ocurridos durante intentos de reproducción.

El informe de inspección, obtenido por PETA, detalla que el 1 de enero una capibara hembra apareció muerta en el recinto que compartía desde hacía seis semanas con un macho. El responsable del centro aseguró estar “100 % seguro” de que el macho la mató durante un intento de apareamiento. El USDA subraya que alojar animales incompatibles puede provocar estrés, lesiones o muerte.

El 21 de enero, una pantera nebulosa hembra sufrió una lesión grave cuando un macho le atrapó la pata a través de un hueco bajo una puerta corredera que conectaba dos recintos. La herida obligó a amputar toda la extremidad izquierda. Las panteras nebulosas están catalogadas como especie en peligro en EE. UU.

El propietario del centro niega las acusaciones y asegura que los incidentes fueron “inevitables”

El dueño del ZWF, Mario Tabraue, que apareció en la miniserie documental de Netflix Tiger King y fue condenado en el pasado por narcotráfico y crimen organizado, rechazó la versión de PETA en declaraciones al Miami New Times. Aseguró que la pantera nebulosa fue atendida en media hora y que ahora vive “muy bien” en un recinto exterior fuera de la vista del público. Sobre la capibara, afirmó que el macho la “asfixió intentando aparearse” y que son sucesos “que ocurren en la naturaleza”. El USDA, sin embargo, clasificó ambos casos como citación crítica por no garantizar la compatibilidad entre animales.

Además de los incidentes de cría, la inspección de marzo documentó violaciones reiteradas de la Ley Federal de Bienestar Animal. Entre ellas, recintos con óxido y bordes cortantes para monos capuchinos y servales, vigas de madera deterioradas en instalaciones de puercoespines y tamandúas, y un recinto de serval situado a menos de un metro del vallado perimetral, lo que supone un riesgo para animales y visitantes.

Los inspectores también hallaron violaciones en el almacenamiento de alimentos, con un congelador que contenía bolsas abiertas de pollo y ternera rodeadas de moscas y mosquitos muertos, y una zona de preparación sin control efectivo de plagas. Los recipientes de agua estaban sucios en múltiples recintos, incluido un cuenco compartido por 15 cabras, un pavo, siete gallinas, una llama y un cerdo vietnamita, con sedimentos oscuros y algas verdes. También se detectó agua contaminada en recintos de agapornis y kookaburras.

PETA pide evitar el centro; el propietario acusa a la organización de persecución

PETA instó al público a no visitar el ZWF, denunciando que los animales están confinados en recintos “oxidados y estériles” y que sufren lesiones o mueren durante intentos de cría “temerarios”. Tabraue respondió que “nunca fue citado por el USDA” y que las quejas son parte de una campaña de PETA para cerrar el centro.

El Zoological Wildlife Foundation se promociona como un lugar donde los visitantes pueden interactuar de forma directa con fauna exótica. La inspección federal, sin embargo, vuelve a situarlo en el centro del debate sobre bienestar animal, cría en cautividad y turismo con animales.

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