Salarios de hasta 9.000 euros para combatir en Ucrania
Ucrania lanza una gran reforma militar para convertir los sueldos de su infantería en «los más altos del mundo» y cubrir hasta el 50% de sus puestos de asalto con reclutas extranjeros. El programa, anunciado por el presidente Volodímir Zelenski, busca abordar los problemas acumulados tras más de cuatro años de defensa frente a la invasión a gran escala de Rusia y garantizar que el ejército disponga de suficientes soldados para mantener el frente.
Aunque Ucrania ha logrado un éxito sin precedentes en la escalada del uso de drones terrestres y aéreos, después de cuatro años de intensos combates sigue necesitando más efectivos para repeler los asaltos rusos y recuperar territorio de forma más consistente. Para compensar el enorme riesgo, el Gobierno se ha comprometido a pagar una media de casi 6.000 euros al mes a los soldados en misiones de combate y en las trincheras, con un máximo que podría alcanzar los 9.000 euros, lo que supone triplicar el salario actual.
Además, Ucrania aspira a reclutar entre el 30% y el 50% de su infantería y tropas de asalto en el extranjero. «Estoy agradecido a todos los voluntarios de otros países que luchan por nuestra libertad en Ucrania, conscientes de que esta también concierne a la libertad de muchos otros pueblos», subrayó Zelenski, quien ha ordenado abrir más oportunidades para atraer a voluntarios extranjeros al Ejército ucraniano.
Miles de combatientes extranjeros, muchos de ellos procedentes de América Latina y especialmente de Colombia, ya combaten en Ucrania y han contribuido a los recientes avances en Kupiansk, en el este, y en otros sectores del frente. Para un país con un pool de reclutas potenciales mucho más reducido que Rusia y agotado tras años de guerra, el reclutamiento internacional y el mayor énfasis en la motivación económica suponen una solución lógica.
Hasta ahora, Ucrania ha dependido de la impopular movilización obligatoria para sostener a los soldados profesionales y voluntarios que se incorporaron en los primeros meses de la invasión, muchos de los cuales han muerto o resultado heridos. Algunos de los que sobreviven, tras haber sacrificado sus carreras civiles y el tiempo con sus familias, se sienten atrapados en el Ejército, donde su servicio ha sido de facto indefinido.
Para responder a la demanda de mayor previsibilidad de estos soldados y sus familias, la reforma prevé introducir contratos de duración fija, de entre 6 y 24 meses. Al finalizar cada contrato, el soldado recibirá una exención del servicio de al menos seis meses, cuya duración dependerá del tiempo servido y del nivel de riesgo. Esto no eliminará la necesidad de la movilización mientras Rusia mantenga ataques activos, pero se espera que algunos de los militares con más antigüedad puedan por fin descansar algo más que unas breves vacaciones.
Otras medidas incluyen subidas más modestas de sueldo para los soldados de retaguardia y los oficiales, así como la implantación de un sistema digitalizado de Control de Misiones que garantice una distribución equitativa de las tareas y una remuneración transparente. Decenas de miles de desertores también tendrán la oportunidad de reincorporarse al Ejército sin sanciones, y los traslados entre unidades serán más sencillos para ofrecer a los soldados mayor capacidad de elección sobre su destino.
El paquete de reformas entra en vigor cinco meses después de que Mijaíl Fedorov, exresponsable de la transformación digital del país, asumiera el cargo de ministro de Defensa. Reconocido por el desarrollo de innovadores sistemas de conciencia situacional en el campo de batalla y por el apoyo estatal a cientos de startups de defensa, Fedorov se ha convertido en el principal impulsor de la modernización del Ejército, que combina elementos de la rigidez postsoviéticos con la iniciativa aportada por miles de civiles que se incorporaron tras la invasión rusa.
La tendencia en el campo de batalla es actualmente favorable a Ucrania, con las fuerzas rusas estancadas o incluso retrocediendo en varios sectores, a pesar de la gran presión rusa. Los intensificados ataques ucranianos contra la logística militar rusa y los intentos de aislar Crimea al atacar los puentes que unen la península con el sur también ocupado de Ucrania suponen un desafío al que Moscú aún no ha encontrado una respuesta eficaz.
Sin embargo, para forzar a Rusia a buscar la paz y terminar la guerra desde una posición de fuerza, «las armas y la tecnología por sí solas no bastan», subrayó Fedorov. «Se necesita un nuevo sistema de servicio militar, construido sobre el respeto a la persona, la justicia y reglas claras», explicó.
Los analistas consideran que la reforma es muy ambiciosa y podría tener un impacto decisivo en la capacidad defensiva de Ucrania. No obstante, muchos soldados se muestran cautelosos. El aumento de sueldos podría enfrentarse a limitaciones presupuestarias y es criticado por excluir a soldados que ocupan otros roles vitales además de la infantería. Los planes para permitir el regreso, incluso temporal, a la vida civil dependerán en gran medida de la evolución del frente y de los planes de movilización rusos.