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Cuenta atrás para que Uber Eats deje de operar con autónomos: su cambio de modelo culminará este verano

El mercado del delivery en España está a pocos días o semanas de dejar atrás el trabajo autónomo para siempre. Uber Eats, la última gran plataforma de reparto que sigue operando con rider autónomos, culminará su cambio de modelo a trabajo asalariado "este verano", confirman desde la compañía y los sindicatos a LA RAZÓN. La compañía de las mochilas verdes anunció el pasado 15 de enero, tras la amenaza de Trabajo de denunciar a la plataforma por vía penal, que dejaría de repartir con trabajadores por cuenta propia y que aquellos que lo deseasen serían integrados en las flotas de subcontratas, la otra pata de su modelo híbrido, "lo antes posible". Ahora, tanto la compañía como los sindicatos confirman que el cambio será definitivo de forma inminente, pero no detallan qué parte del proceso se ha completado ya.

"Seguimos trabajando en el proceso de transición con el objetivo de completarla en verano", señalan fuentes de Uber Eats. UGT también asegura que en el acuerdo alcanzado por la compañía con la Seguridad Social se fijaba el verano como plazo máximo. Según explica Diego Buenestado García, secretario general de Carreteras, Urbano y Logística de UGT, la compañía está ultimando un documento de adhesión para que los repartidores que los deseen se integren en las flotas y "lo tienen que hacer ya", "en verano", porque así lo acordaron con la Seguridad Social. Asimismo, la compañía estaría ultimando la fórmula para que aquellos repartidores que fueron dados de alta automáticamente por la Seguridad Social y finalmente no se integren en las flotas abandonen la compañía, ya sea mediante un despido colectivo o con un acuerdo en la Audiencia Nacional.

En cuanto a las cotizaciones impagadas, Uber Eats apunta que las reconocieron pero no concretan si se ha producido ya el abono, aunque el portavoz de UGT asegura que ya se ha acordado un plan de pagos. En concreto, a finales de marzo, la Inspección de Trabajo concluyó que unos 60.000 repartidores de Uber Eats operaron como falsos autónomos en España y reclamó a la empresa unos 110 millones de euros en cotizaciones impagadas a la Seguridad Social tras dar de alta con efecto retroactivo a los afectados.

El trasvase, por tanto, tendrá una duración similar al que acometió Glovo cuando cambió de modelo, hace ya casi un año. La plataforma de las mochilas amarillas anunció que contrataría a sus repartidores el 2 de diciembre de 2024 y completó el proceso el 1 de julio de 2025, en siete meses. Uber Eats comunicó su decisión el pasado 15 de enero y aún no ha culminado el cambio, aunque por el momento solo han transcurrido cinco meses.

La gran diferencia entre Glovo y Uber Eats, y lo que puede traer de cabeza a la compañía, es la vía por la que ha elegido laboralizar a sus repartidores. Mientras que Glovo efectuó contrataciones directas, Uber Eats se ha negado a tener una plantilla propia de repartidores y ha elegido derivar el proceso de regularización laboral a las flotas de subcontratas. Para CC OO y UGT, este mecanismo implica una cesión ilegal de trabajadores y reclamarán a la Inspección de Trabajo que intervenga para asegurar que el proceso cumple la legalidad.

Raquel Boto, adjunta de la secretaría de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CC OO, insta a la compañía a "reflexionar sobre optar por el modelo de flotas". "Desde la Inspección le dijeron que los repartidores eran sus trabajadores y trabajadoras. Optar por un modelo de flotas corre el riesgo, y más ahora después de la sentencia del Tribunal Supremo de DHL, de que sea una cesión ilegal de trabajadores", explica. "Vamos a exigir a la Inspección y al Ministerio que haga efectiva la correcta laboralización para evitar que se vuelva a incumplir la norma", asegura Boto.

Desde UGT también apuntan a la posibilidad de que se produzca una cesión ilegal de trabajadores y señalan a Closer, compañía de logística y distribución participada -aseguran- por Uber, como destino de la mayoría de los repartidores autónomos de Uber Eats. Diego Buenestado habla de la posible contratación de 9.000 repartidores, aunque las cifras pueden variar ampliamente. Como referencia, cuando Glovo completó su cambio de modelo contrató a 14.000 riders.

Boto, en caso de se produzca un ERE, defenderá los derechos de los trabajadores, aunque sería un proceso complejo ante la posibilidad de que se lleve a los tribunales esa supuesta cesión ilegal de trabajadores. Por su parte, la propuesta de UGT es que se indemnice con 45 días de salario a aquellos repartidores que no se quieran subrogar, aunque reconoce que habría que abordar antes la cuestión de una posible cesión ilegal.

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