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Ni hormigón, ni cemento: este es el material que está detrás del colapso de los edificios de Venezuela tras el terremoto

El pasado miércoles, Venezuela sufrió dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que afectaron la zona norte del país, causando el colapso de edificios y provocando 1.450 muertos y 3.150 heridos. Una situación provocada por la antigüedad e incumplimiento de la normativa de construcción de sus bloques, sumado a la naturaleza del terreno sobre el que se edificaron.

La gravedad de los sismos ha llevado a los expertos a considerarlos unos de los más intensos que han azotado la zona. Una situación que podría empeorar con el nuevo seísmo de 4,2 que ha vuelto a sacudir la zona afectada, teniendo su epicentro a 10 kilómetros de La Guaira y una profundidad de 2,9 kilómetros.

Todo ello provocó el colapso de numerosos edificios, construidos hace más de un siglo, por lo que muchos no cumplían las normativas de construcción impuestas por el gobierno tras el terremoto de Caracas de 1967, de magnitud de 6,6, el cual causó 263 muertos y 2000 heridos.

El colapso de los edificios durante el terremoto se debió a una combinación de factores

Asimismo, el material empleado para su edificación, su estructura y la naturaleza del terreno sobre el que se encontraban fueron algunos de los causantes que potenciaron su derrumbe. Combinando estos factores, y según el laboratorio AI for Good de Microsoft, un tercio de las casi 30.000 estructuras de la zona de La Guaira se vieron afectadas por los sismos.

Según explicaron algunos expertos para la agencia "Associated Press", gran parte de los edificios que se encontraban en la zona norte de Venezuela fueron construidos entre 1950 y 1960. Por lo que, debido a su rapidez y su antigüedad, muchos no seguían la normativa de construcción actuales, configuradas especialmente para reducir los riesgos de derrumbe durante los movimientos sísmicos.

Además, el ingeniero estructural y expresidente del Instituto de Investigación en Ingeniería, David Cocke, aseguró que una tendencia de construcción que empezó en 1970 provocó que las edificaciones de dicha época también fueran más propensas al colapso durante un terremoto. Esto se debe al uso de un material en específico y a las características de los bloques.

El material de construcción de las infraestructuras es especialmente vulnerable a los sismos

Cocke explicó que los constructores de la época utilizaban concreto, es decir, una mezcla de cemento, agua, arena, grava y otra serie de ingredientes. Esta mezcla se diferencia del hormigón principalmente por el porcentaje de sus componentes y por su modo de empleo. Este elemento, utilizado para la construcción de torres altas y en suelos considerados blandos, provocó que los edificios colapsaran "como un acordeón", recoge "Associated Press".

Este material es conocido por ser especialmente vulnerable en caso de sismos, por ello, algunos de los países con mayor tendencia a sufrir este tipo de desastres naturales han destinado fondos a reforzar sus infraestructuras más antiguas y emplear otras mezclas para sus nuevas construcciones. Uno de los ejemplos más destacados es Japón, nación que también sufrió un terremoto la semana pasada dejando, al menos, cinco heridos a pesar de que la magnitud del sismo fue de 7 en la escala de Richter.

Sin embargo, la antigüedad de los edificios y sus materiales no fueron los únicos factores que influyeron en el colapso de las infraestructuras. También se debió a la presencia de espacios abiertos, como garajes, en las zonas inferiores de cada bloque. Algo que, sumado a los suelos blandos que caracterizan la zona, terminó provocando el derrumbe de un gran número de edificios.

Venezuela sufrió siete terremotos de magnitud igual o superior a 7,5 en 2025

Cabe recordar que Venezuela se encuentra en el límite de dos placas tectónicas, la placa del Caribe y la placa sudamericana. Esta situación geográfica provocó que en 2025, el país sufriera siete terremotos de una magnitud igual o superior a 7,5 y, en 2026, haya registrado otros tres, según explica "National Geographic". Asimismo, después de los dos sismos del pasado miércoles, la zona ha registrado más de 430 réplicas, según aparece en el balance del presidente del Legislativo venezolano.

A pesar de ello, muchos de los edificios que se derrumbaron eran de nueva o reciente construcción. Algo que demuestra que no se están teniendo en cuenta las medidas de construcción más recientes. Según Juan Carlos Vielma, ingeniero civil venezolano y jefe de asuntos académicos de la Escuela de Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en Chile, "necesitamos emprender un proceso no solo de reconstrucción, sino también de revisión de las normas aplicadas, ya que algo podría haber fallado también dentro de nuestros procesos de ingeniería", recoge "Associated Press".

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