Airbnb invierte 43 millones en dos proyectos para revitalizar la España vaciada: rehabilitación de viviendas, reactivación de negocios y propuestas turísticas
En Godojos, un pueblo de la comarca de Calatayud que apenas suma un puñado de vecinos, dos edificios municipales llevan años cerrados a cal y canto. Pronto dejarán de estarlo: se convertirán en tres viviendas de alquiler social pensadas para quien quiera instalarse a vivir o trabajar allí. Es solo una pieza de un plan mucho más ambicioso. Airbnb ha elegido este pueblo aragonés, junto ocho municipios sevillanos del Bajo Guadalquivir, para poner en marcha los dos primeros proyectos de su "Compromiso Rural", una apuesta de 43 millones de euros con la que la plataforma quiere demostrar que el turismo también puede repoblar España.
La iniciativa arrancó en noviembre de 2025, cuando Airbnb presentó este plan trienal dotado con 50 millones de dólares (43 millones de euros) para impulsar un modelo de turismo más descentralizado en el medio rural. El pasado mes de mayo, la compañía abrió una convocatoria dirigida a entidades con arraigo territorial -grupos de acción local, asociaciones de desarrollo rural y fundaciones- para que presentaran proyectos capaces de rehabilitar viviendas vacías, reactivar negocios locales o poner en valor el patrimonio de sus comarcas.
La respuesta ha sido contundente. 37 candidaturas llegaron desde Castilla y León, Andalucía, la Comunidad Valenciana, Aragón, Madrid, Extremadura, Galicia y Asturias. De todas ellas, dos han resultado elegidas para esta primera edición: el Triángulo del Agua, en la comarca de Calatayud (Aragón), impulsado por ADRI Calatayud, y el Bajo Guadalquivir (Sevilla), liderado por la asociación Adelquivir.
Un embalse en desuso y un alfarero que resiste
El proyecto aragonés busca resolver un problema muy concreto. El Monasterio de Piedra atrae cada año a más de 320.000 visitantes, pero la inmensa mayoría se marcha el mismo día sin dejar apenas huella económica en el territorio. Para revertirlo, ADRI Calatayud plantea tres actuaciones.
La principal es Tranquera Aventura, un centro de turismo activo en el embalse de la Tranquera, hoy en desuso, desde el que se ofrecerán actividades en la naturaleza como kayak, paddle surf, tirolina, senderismo y BTT, a 15 minutos del Monasterio de Piedra. A ello se suman la rehabilitación de dos edificios municipales en desuso en Godojos para crear tres viviendas de alquiler social destinadas a personas o familias que vayan a trabajar o vivir al pueblo, y la recuperación del taller del último alfarero de Alhama, que se transformará en un espacio de talleres, visitas y experiencias en torno a un oficio tradicional en riesgo de desaparecer.
Raúl Gasca, coordinador del Servicio Comarcal de Deportes de la Comarca Comunidad de Calatayud, lo describe como un proyecto largamente perseguido por los municipios y empresas de la zona, que ahora ven en él la oportunidad de tirar del turismo deportivo y de aventura hacia todo el entorno del Triángulo del Agua.
Caminos ancestrales para salir del centro de Sevilla
En el Bajo Guadalquivir el reto es distinto. Descentralizar un turismo que hoy se concentra casi por completo en la capital sevillana. Adelquivir plantea tejer una red de experiencias y alojamientos apoyada en los caminos históricos que atraviesan la comarca -el Camino de Santiago, la Vía Augusta, las vías pecuarias- y en productos como el aceite, el vino y el flamenco.
Entre las actuaciones previstas figuran: un centro de oleoturismo junto a Los Molares, de la mano de una familia productora local; nuevos alojamientos vinculados a una bodega en el casco histórico de Lebrija; la restauración de la Torre del Homenaje del Castillo de las Aguzaderas, en El Coronil; la mejora del entorno de avistamiento de aves en el Pantano de la Torre del Águila. José Ángel Martínez Fernández, presidente de Adelquivir, resume la apuesta como una forma de convertir siglos de caminos en oportunidades para jóvenes y emprendedores, y como prueba de que el desarrollo rural es viable.
Financiación
Airbnb financiará los proyectos seleccionados y los acompañará durante toda su ejecución, trabajando junto a socios especializados sobre el terreno, como AlmaNatura. Se dirige exclusivamente a entidades privadas de desarrollo rural como grupos de acción local, grupos de desarrollo rural y fundaciones. El apoyo se articula en dos vías compaginables: ayudas directas destinadas a la rehabilitación de viviendas vacías o en desuso, a la mejora de infraestructuras y equipamientos de uso público y a la restauración y puesta en valor de bienes de interés cultural o natural; y financiación en condiciones favorables, dirigida a la reactivación de negocios locales y al emprendimiento rural que acredite viabilidad económica.
La demanda existe
Airbnb sostiene que no parte de cero: casi el 70 % de los españoles ya usa Airbnb para viajar a destinos no urbanos, y la plataforma cuenta con anfitriones en más de 5.300 pueblos de toda España. El programa busca dispersar el turismo y canalizar ese interés hacia los más de 1.800 municipios en riesgo de despoblación, "no solo para atraer visitantes, sino para que cada visita se convierta en una oportunidad para reactivar la economía local y compartir lo que hace único a cada pueblo", defiende Airbnb.
Jaime Rodríguez de Santiago, director general de Airbnb Marketing Services para España y Portugal, enmarca los dos proyectos como el arranque de un compromiso a largo plazo: la compañía ya ha anunciado que abrirá nuevas convocatorias en los próximos años para seguir sumando territorios al programa.