Por qué no debes beber agua del grifo después de un gran incendio
Tras la extinción de un gran incendio forestal, los riesgos para la población no desaparecen con el fin de las llamas. Una de las amenazas más serias e invisibles se traslada directamente a las redes de abastecimiento de agua potable. Durante y después del fuego, la vegetación que protege los suelos queda destruida, lo que facilita que la lluvia arrastre cenizas, metales pesados y partículas tóxicas hacia los embalses y ríos de los que se surten las poblaciones cercanas, alterando drásticamente su calidad.
Contaminantes químicos y colapso de las potabilizadoras
La alta temperatura de los incendios no solo quema la masa forestal, sino que destruye la infraestructura hídrica y libera sustancias altamente nocivas. El calor funde las tuberías plásticas de la red de distribución —como las de polietileno o PVC—, liberando compuestos orgánicos volátiles como el benceno, un potente carcinógeno. Según advierten los investigadores de la Universidad de Purdue: "Los incendios generan un calor intenso que modifica las propiedades químicas de los componentes plásticos del sistema, provocando que sustancias tóxicas se filtren directamente al agua potable".
Asimismo, al llover, las riadas de ceniza y metales saturar de forma inmediata los filtros de las potabilizadoras municipales.
Ante este escenario, hervir el agua en casa no solo es inútil, sino que resulta peligroso. Aunque el hervido elimina microorganismos, la evaporación del agua pura acelera la concentración de sustancias inorgánicas tóxicas en el recipiente. Como detalla la Agencia de Protección Ambiental de EE UU.(EPA) en sus guías de emergencia, tanto las fuentes de agua superficiales como las subterráneas "sufren incrementos significativos en la concentración de contaminantes tras un incendio".
Por ello, las autoridades recomiendan consumir exclusivamente agua embotellada hasta que los análisis de laboratorio confirmen que la red vuelve a ser apta para el consumo.
Inspecciones de la red y medidas de seguridad doméstica
Para restaurar la seguridad del suministro, los técnicos deben realizar purgas masivas en la red principal antes de dar el visto bueno al consumo humano. Una vez restablecida la autorización oficial, la propia EPA aconseja que los vecinos abran todos los grifos de la vivienda durante varios minutos para limpiar los depósitos y tuberías internas, además de sustituir los filtros domésticos e higienizar los aireadores de las griferías antes de volver a beber o cocinar con agua corriente.