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Un enorme pez se come la bola de un golfista y provoca una sanción inédita

La jornada en el Trump National Golf Club Bedminster dejó una imagen insólita para el mundo del golf: Charl Schwartzel, protagonista de la escena, vio cómo su pelota desaparecía de la manera más inesperada. Dicen que la lubina come prácticamente cualquier cosa que le quepa en la boca y ahora sabemos que que eso incluye pelotas de golf.

El golfista de LIV, Charl Schwartzel, lo aprendió por las malas durante el torneo LIV Golf New York en el Trump National Golf Club Bedminster el fin de semana, cuando su golpe de salida en el hoyo 7, un par 3 de 134 yardas, aterrizó en el green antes de girar hacia atrás y rodar hacia el agua. Y alguien lo estaba esperando.

En el instante en que la pelota de Schwartzel tocó el estanque, un pez, aparentemente una lubina de boca grande, saltó del agua y la engulló como si alguien le hubiera lanzado un señuelo de superficie directamente a la cabeza.

Lamentablemente, "una lubina se comió mi pelota" no da derecho a una segunda oportunidad.

Las reglas del golf generalmente establecen que no hay penalización cuando una influencia externa, como un animal, mueve una bola en reposo, y normalmente se vuelve a colocar la bola en su sitio. Pero la bola de Schwartzel ya había entrado en el área de penalización, por lo que finalmente recibió una penalización de un golpe antes de hacer bogey.

 

El hecho se viralizó rápidamente, no solo por lo inusual del “robo” sino porque puso de manifiesto que, aunque el golf suele estar marcado por obstáculos como lagos o trampas de arena, la fauna local también puede alterar el curso de una ronda competitiva como ha sido expuesto en otras situaciones.

La reacción de la audiencia fue inmediata. Los usuarios de redes sociales no tardaron en destacar la rareza del episodio. Uno sintetizó el clima de sorpresa: “El momento más memorable en la historia de #LIVGolf”. La secuencia levantó preguntas sobre el reglamento y sobre cómo proceder cuando la naturaleza interviene en pleno torneo.

El sudafricano, ganador del Masters 2011, debió asumir la sanción y continuar su participación con la desventaja que implicó el bogey. Más allá de la anécdota, Schwartzel terminó el certamen con un resultado de dos sobre par, lejos de las posiciones de privilegio. El episodio, sin embargo, lo convirtió en tendencia y le otorgó un protagonismo inesperado.

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