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El populista Farage aspira a la reelección en los comicios más surrealistas de Reino Unido

Pretendía ser una jugada maestra para allanar el camino del populista Nigel Farage a Downing Street. Pero ha acabado transformándose en las elecciones parciales más surrealistas que recuerda Westminster, con un humorista disfrazado de cubo de basura como gran protagonista.

El electorado de Clacton, un distrito costero y de fuerte tradición obrera, debe elegir este jueves a su representante en la Cámara de los Comunes después de que Farage renunciara a su escaño el mes pasado, solo para anunciar de nuevo su candidatura, en un intento por frenar el escándalo sobre sus finanzas. Según argumentó entonces el líder de Reform UK debían ser los ciudadanos de a pie quienes tuvieran la oportunidad de pronunciarse mientras aumentaban las preguntas sobre las donaciones no declaradas.

En busca del respaldo del electorado

Su apuesta consistía en que una victoria en las urnas lo absolvería de cualquier irregularidad a ojos de la opinión pública, independientemente de las conclusiones de las dos investigaciones parlamentarias abiertas: una sobre una donación de cinco millones de libras procedente de un empresario del sector de las criptomonedas y otra sobre el apoyo recibido de un estafador condenado. Farage ha negado haber cometido irregularidad alguna en ambos casos y sostiene que la ayuda se le prestó a título personal.

Pero los principales partidos políticos británicos analizaron la maniobra y decidieron no participar en la campaña electoral al considerar que todo era una farsa. Y así es como Count Binface (Conde Carabasura), uno de los más entusiastas herederos de la larga tradición británica de candidatos satíricos, ha terminado convirtiéndose en el rival más destacado de Farage. Detrás del personaje se encuentra el humorista Jonathan Harvey —licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Oxford y guionista para la BBC—, quien destaca en la papeleta electoral más larga de la historia británica con candidatos que van desde Piers Corbyn, hermano del exlíder laborista Jeremy Corbyn y conocido por sus teorías conspirativas, hasta Mr. Fishfinger, un hombre disfrazado de barrita de pescado rebozada.

El pueblo contra el establishment

Farage tiene prácticamente asegurado conservar su feudo costero. Sin embargo, su apuesta electoral, presentada por él mismo como una batalla del "pueblo contra el establishment", ha generado descontento incluso entre sus seguidores más fieles al considerar que ha convertido al distrito en el "hazmerreír" del país.

Cualquier resultado que no sea una victoria aplastante de Farage, protagonista del triunfo del Brexit, supondría una enorme sorpresa. Los sondeos le otorgan un 73% de los votos, frente al 20% de Count Binface. Sin embargo, el populista no ha conseguido su propósito, ya que si regresa al Westminster, como se espera, se reanudará la investigación del comisionado parlamentario de estándares sobre las donaciones. Eso implicará todavía más escrutinio en un momento en que el Partido Laborista del Gobierno disfruta de un repunte en las encuestas después de la llegada de Andy Burnham a Downing Street para reemplazar a Keir Starmer.

Por primera vez desde marzo del año pasado, los laboristas encabezan el promedio de las encuestas por delante de Reform. La aparente recuperación del Gobierno, unida a la presión que Reform Uk está sufriendo por su derecha por parte de la escisión Restore Britain, contribuye a empeorar el panorama para Farage. Si el líder de Reform UK acaba siendo declarado responsable de alguna irregularidad y es suspendido del Parlamento, las siguientes elecciones parciales —si decide volver a presentarse— podrían suponer un desafío mucho mayor. Esta vez no solo tendría que enfrentarse a una oposición política real, sino que los votantes habrían leído todavía más titulares sobre donaciones multimillonarias antes de verse obligados a regresar de nuevo a las urnas.

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