La dependencia del Gobierno con Marruecos dificultará la repatriación de los menores en Ceuta
Una nueva encrucijada se aproxima para el Ejecutivo con el reparto de menores que se encuentran en Ceuta. A menos de 24 horas de que se arribe al 15 de agosto, día marcado por los jóvenes de Marruecos para un nuevo asalto, la "buena relación" entre España y Marruecos o la burocracia mantienen parado el regreso de los ciudadanos.
Tal y como recogió este diario, la Policía tuvo que intervenir contra los miles de menores que colapsaron la Jefatura Superior de la ciudad autónoma a principios de semana. Sin grandes altercados, el tránsito de vehículos se reactivó.
En este sentido, el Gobierno ha promovido el concepto del "reagrupamiento familiar" que deberá ser aprobado en el Consejo de Ministros. Ahora bien, tanto el ministro del Interior, Fernando Grande- Marlaska, como el responsable de Exteriores, José Manuel Albares, han prometido la expulsión de todos los "invasores". "Ningún inmigrante llegará a la Península Ibérica", apuntó desde la ciudad autónoma el responsable de Interior. Al otro lado del Tarajal las señales son confusas.
Por una parte el ministro de Justicia del país africano reclama como "nuestras ciudades" tanto Ceuta como Melilla. En el otro lado de la balanza reclaman ahora el regreso de los menores que traspasaron la frontera el pasado 30 y 31 de julio, sin embargo, en el resto de España aumenta el número de menores no acompañados.
Marruecos controla la frontera
Lo cierto es que desde hace años, el cierre de las fronteras con Ceuta y Melilla es un arma utilizada por el Gobierno de Mohamed VI. De manera intermitente desde el impacto de la Covid-19, el paso de mercancías ha quedado restringido y prácticamente anulado.
En cuanto al tráfico de personas se producen picos migratorios. Ya en 2021, Rabat apretó con miles de personas que asaltaron la frontera con España y Europa. Fue la antesala del mayor impacto migratorio bajo la presidencia de Sánchez. Esta vez las autoridades marroquíes no pusieron trabas a la entrada de los ciudadanos. "Alguien tocó el silbato y la gran mayoría regresó", apuntaron desde Génova colocando al país africano como el responsable de la crisis migratoria.
Sin conocer el motivo concreto- la final del próximo mundial podría ser la explicación- el Gobierno dependerá de la proactividad de Marruecos para finiquitar la crisis y recuperar la ansiada normalidad, arrebatada hace dos semanas. Por el momento, no se han producido novedades y simplemente han sido expulsados los delincuentes y los ciudadanos que regresaron de manera "voluntaria".
La Fiscalía advirtió sobre las dificultades con Marruecos
Entre las hojas de la memoria anual de la Fiscalía General del Estado ya se desgranaron avisos sobre las dificultades para repatriar a los menores no acompañados en el territorio nacional procedentes de Marruecos. Se apuntaba a la escasa colaboración de Rabat y los diversos chantajes promovidos desde hace años.
"La situación pone de relieve la imposibilidad de llevar a cabo ningún expediente de repatriación relativo a menores marroquíes por falta de contestación de las autoridades de su país", señaló la facción de Cuenca. Como es habitual el Ejecutivo dejó pasar el aviso y no tomó medidas respecto a la presión del país africano.