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Defensa desata la indignación en Ceuta: los militares contagiados de sarna seguirán en servicio sin baja médica

El Ministerio de Defensa ha decidido no conceder baja médica a los 24 militares contagiados de sarna en la Comandancia General de Ceuta, una decisión que ha provocado un fuerte malestar entre las asociaciones profesionales y ha reavivado la preocupación por la situación sanitaria en las unidades desplegadas en plena crisis migratoria.

Fuentes del departamento que dirige Margarita Robles restan importancia al brote y lo califican de “banal”, asegurando que este tipo de infecciones “no son infrecuentes” en zonas de elevada humedad.

Los afectados pertenecen al Grupo de Regulares nº 54, una unidad histórica y altamente condecorada, actualmente reforzada tras la entrada masiva de más de 80.000 inmigrantes el pasado 30 de julio.

Los contagiados siguen en servicio y las asociaciones denuncian falta de protección

Los militares infectados han sido reubicados en otra zona del acuartelamiento habilitado tras el despliegue extraordinario, pero seguirán operativos. Defensa confía en que puedan retomar sus funciones en pocos días, cuando remitan los síntomas, lo que ha generado críticas por la ausencia de bajas médicas y por la exposición continuada del personal.

La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) y la Unión de Militares de Tropa (UMT) denuncian que el brote se originó en la antigua Batería de Costa K‑8, unas instalaciones “en desuso, sin mantenimiento higiénico y con antecedentes de plagas”, donde parte del contingente fue alojado el 15 de agosto en condiciones de hacinamiento.

Ambas asociaciones alertan de que los efectivos trabajaron en las calles ceutíes sin guantes ni mascarillas, pese a escoltar y conducir a miles de inmigrantes hacia el espigón del Tarajal.

El Ejército, sin embargo, descarta que el contagio esté relacionado con el contacto con los migrantes y asegura que dos de los casos son anteriores al asalto masivo.

Exigen transparencia, desinfección urgente y protección laboral

ATME reclama información precisa sobre la extensión del brote, la relación epidemiológica entre los casos y las unidades afectadas, además de confirmar si se ha activado un protocolo de control de contactos.

UMT, por su parte, exige saber si la infección ha alcanzado otras unidades y qué plan de contingencia se está aplicando para evitar que la sarna llegue a familias y población civil.

Las asociaciones denuncian también la ausencia de Equipos de Protección Individual (EPI) oficiales, obligando a los soldados a comprar sus propias mascarillas y guantes.

A ello se suma el desgaste por jornadas extenuantes, la falta de descanso reglamentario y la opacidad sobre supuestos pagos de horas extraordinarias.

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