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El alumno como eje de transformación de la universidad pública en España

La transformación de las universidades públicas españolas es un tema recurrente en el debate educativo. Habitualmente, se apela a la incorporación de nuevas tecnologías como parte del cambio, pero lo cierto es que existen otros factores que pueden ser determinantes, como la capacidad para integrar estrategias y procesos en torno a un objetivo común, o la posibilidad de ofrecer una atención personalizada al alumno.

Estas son algunas de las principales conclusiones que obtenidas del estudio «El futuro de las universidades públicas en España», realizado por parte de Salesforce y Tenderstool a partir de una sesión de trabajo con responsables de innovación y digitalización de diez universidades públicas españolas.

Existe un amplio consenso sobre los retos que afronta el sistema universitario, donde la fragmentación tecnológica y organizativa se percibe como uno de los principales obstáculos. La coexistencia de procesos, áreas y sistemas desconectados limita la capacidad de tomar decisiones de forma integrada e impide obtener una visión completa del alumnado. A ello se suman otros desafíos estrechamente relacionados, como la necesidad de una planificación estratégica más integrada, la complejidad de los modelos de gobernanza, la mejora de la orientación al estudiante y el desarrollo de capacidades avanzadas de gestión del dato.

Todos estos factores forman parte de una misma realidad. La complejidad organizativa, la gestión del cambio, la fragmentación institucional y la falta de una planificación común condicionan la capacidad de las universidades para avanzar al ritmo que demanda el entorno.

Al mismo tiempo, también está cambiando el perfil del estudiante. Actualmente, el sistema universitario español cuenta con 1.827.000 alumnos, según el Ministerio de Universidades, pero lo cierto es que los alumnos esperan experiencias más personalizadas, mayor flexibilidad, mejores recursos digitales y una relación continua con la universidad que vaya más allá de su etapa

académica. Esta evolución hace necesario adoptar una visión integral del ciclo de vida del estudiante, desde su incorporación hasta su vinculación como alumno cuando ya es parte del entorno profesional.

En este contexto, la digitalización representa una oportunidad para impulsar la transformación institucional, siempre que forme parte de una estrategia compartida. La tecnología genera valor cuando contribuye a conectar procesos, personas, sistemas y datos. Por el contrario, las iniciativas aisladas pueden dar lugar a nuevas fragmentaciones y reducir el impacto de las inversiones realizadas.

Las universidades que están avanzando en este ámbito lo hacen apostando por modelos de gestión más integrados y orientados al dato, donde la información se convierte en un elemento clave para mejorar tanto la toma de decisiones como la experiencia del estudiante. Las instituciones que centralizan información académica, administrativa y relacional obtienen hasta un 15% más de retención y un 25% más de satisfacción del estudiante.

Al mismo tiempo, las universidades deben superar los modelos operativos fragmentados; y la automatización y la integración de sistemas emergen como elementos fundamentales para ganar eficiencia y liberar recursos. Distintos estudios sobre automatización en educación superior muestran reducciones significativas en carga administrativa, con mejoras que pueden superar el 40% en costes operativos o el 50% en tiempos de gestión, dependiendo del grado de implantación. Incluso las universidades que cuentan con programas de alumni pueden aumentar sus ingresos hasta un 30%.

En este análisis hemos podido identificar seis líneas prioritarias para acelerar este proceso: definir una hoja de ruta digital institucional única, integrar plataformas centradas en el estudiante, automatizar procesos para mejorar la eficiencia operativa, desarrollar capacidades avanzadas de gestión y análisis de datos, fortalecer la relación con los alumni e incorporar la gestión del cambio como parte esencial de cualquier iniciativa de transformación.

Las universidades públicas españolas desempeñan un papel fundamental en la generación de conocimiento y en el desarrollo de nuestro país. Más del 40% de los empleados necesitará reciclar sus competencias en los próximos cinco años según el World Economic Forum, por lo que las universidades tienen la oportunidad de posicionarse como actores muy relevantes en el ámbito del upskilling y reskilling de los profesionales españoles.

La próxima década será decisiva para consolidar modelos organizativos más ágiles, integrados y orientados al estudiante. Avanzar en esa dirección requerirá entender la digitalización no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta capaz de responder a los retos presentes y futuros del sistema universitario.

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