Borrell carga contra Europa por su respuesta "histórica y absurda" a la crisis en Ceuta
El ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Josep Borrell ha vuelto a lamentar la respuesta de la UE a la crisis migratoria en Ceuta, que ha calificado de "histérica, desproporcionada" y "un tanto absurda".
A su juicio, la mayoría de los estados comunitarios "han entrado en pánico" en un momento en el que "había que demostrar solidaridad" con un país que tiene "un problema para defender una frontera" que además es "una frontera común" y "única"
Percepción diferente la presentada sobre el Ejecutivo. "Ha hecho muy bien y está haciendo muy bien" su labor, ha defendido. "Desde lo que ha ocurrido en Ceuta, la cosa que más preocupa ha sido la respuesta europea", ha admitido frente a la avalancha de las personas que violan la frontera.
Pero, "en vez de eso, han entrado en pánico", y ha puesto como ejemplo de esto a Italia y su presidenta, Giorgia Meloni, a la que han "seguido" en esa reacción el canciller alemán, Friedrich Merz, y "otros 22" mandatarios comunitarios con una carta que "demostraba el abandono de la solidaridad europea". "Se salvan Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo", ha precisado.
Bruselas insiste a Sánchez para frenar la crisis migratoria
A través de la voz del portavoz de Asuntos Internos, Markus Lammert, se reclamó al Ejecutivo garantizar la protección de los menores no acompañados y una "clara expectativa" de que todos los migrantes que entraron el pasado mes de julio sean devueltos a Marruecos o sus países de origen. "Exigimos que todos los migrantes que han entrado de forma ilegal a Ceuta sean devueltos a Marruecos", se apostilló en el Parlamento Europeo.
Lo cierto es que las grietas no solamente se divisan en Moncloa. Europa lleva años desplazando su percepción migratoria hacia un control de fronteras y de eficacia en las devoluciones a los países de origen. Desde las filas socialistas, encabezadas por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, se han sumado a esta percepción.
Tal es el consenso que la crisis de Ceuta ha terminado acercando en esta materia a Frederiksen y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. En principio, ambas se encuentran en las antípodas ideológicas.