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Federer vuelve a jugar en hierba y el resultado sólo podía ser uno: pura magia con la raqueta

Roger Federer va a ser incluido en el Salón de la Fama del Tenis Internacional en Newport, Rhode Island. Con 45 años y después de cuatro retirado, su mentalidad ha cambiado respecto a cuando era jugador. “Creo que cuando te retiras se habla mucho también de tu personalidad y de lo que aportaste al juego en general cuando no estabas en la pista. Eso me sorprendió un poco. Pensaba que todo se reducía a los golpes de derecha y de revés, a salvar puntos de rotura, a las victorias y todo eso. Pero, en realidad, con el tiempo eso, aunque no se vuelve irrelevante, pasa a un segundo plano; lo importante es por qué se te recuerda: cómo te comportabas en los vestuarios, en los pasillos, con los medios de comunicación, con los directores del torneo o con los recogepelotas», aseguró el suizo.

Federer ganó 20 Grand Slams. Después le superó Nadal, con 22, y a ambos los pasó con 24 Djokovic, que también batió otros de los récords del suizo como el de semanas como número uno de la ATP. Pero casi todo el mundo del tenis está de acuerdo de que el helvético fue un jugador que cambió su deporte. Técnicamente no ha habido otro igual. El cariño que le siguen mostrando los aficionados es la prueba de todo ello.

La superficie en la que más brilló fue la hierba, y antes de ser homenajeado ha participado en una exhibición de dobles.

 

A su lado estaba Stefan Edberg, exjugador sueco también legendario que después llegó a ser su entrenador. Enfrente, McEnroe y Hewitt. El ritmo no es alto, pero en cada volea de Federer se ve su clase, incluida la última por detrás de la espalda.

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