Carlos Tena, jubilado tras empezar a trabajar con 15 años y acumular 41 años cotizados, sobre el recorte del 28% de su pensión: "¿Eso es justo? Rotundamente no"
Carlos Tena comenzó a trabajar con apenas 15 años y acumuló 41 años de cotización a lo largo de una trayectoria profesional que se desarrolló durante varios años.
Sin embargo, después de perder su empleo cuando tenía 52 años, asegura que se encontró con una barrera que le impidió volver al mercado laboral con normalidad.
Su historia, recogida por la asociación ASJUBI40 hace aproximadamente un año, da visibilidad a las dificultades que pueden encontrar los trabajadores de mayor edad para continuar trabajando.
Su vida laboral comenzó a principios de los años 70, cuando empezó en una empresa de lavanderías en la que permaneció nueve meses. Después pasó dos años en una fábrica de muebles y, posteriormente, cambió de trabajo; permaneció seis años mientras compaginaba su empleo de mañana con los estudios de peritaje mercantil por las tardes. No obstante, una serie de despidos terminó provocando su salida de la compañía, tras lo que pasó nueve meses en el paro.
Fue entonces cuando comenzó la etapa más larga de su carrera profesional. Carlos accedió a un nuevo puesto donde asegura haber estado durante 28 años. Comenzó en el área de logística y posteriormente desempeñó distintas funciones junto a directores comerciales.
A lo largo de esos años también completó un máster en marketing y fue progresando dentro de la compañía: empezó como marketing assistant, pasó a jefe de producto y terminó ascendiendo a brand manager.
Un despido a los 52 años que cambió su trayectoria
La situación dio un giro durante una nueva crisis empresarial. Según explica Carlos, la compañía despidió a aproximadamente la mitad de la plantilla de su departamento y posteriormente sustituyó esos puestos por trabajadores más jóvenes. Él tenía entonces 52 años y comenzó una búsqueda de empleo que resultó infructuosa. "Estuve en el paro y no paraba de solicitar empleos", recordó.
Durante ese periodo recibió buenas palabras, pero ninguna oportunidad laboral que le permitiera regresar al mercado. La indemnización que había recibido le permitió mantenerse económicamente durante un tiempo, hasta que en 2016 un amigo decidió contratarlo al conocer su situación. Sin embargo, aquella solución duró poco: la pequeña empresa terminó cerrando al cabo de un año y Carlos volvió a quedarse sin trabajo.
Con 61 años, asegura que ya no encontraba una salida laboral viable y optó por solicitar la jubilación anticipada. "No porque yo no quisiera trabajar la pedía, sino sencillamente porque a esa edad y mucho antes estás muerto profesionalmente", afirmó.
Una reducción del 28% en su jubilación
Carlos explica que la Seguridad Social aceptó su solicitud de jubilación anticipada, aunque le comunicó que se aplicarían coeficientes reductores que redujeron un 28% su pensión.
"Yo me pregunto, ¿eso es justo? Rotundamente no", sostuvo. En su caso, contrapone esa reducción con la situación de una persona que alcanza los 65 años después de haber cotizado 35 años y puede percibir el 100% de su pensión. "Y yo que he cotizado 41 años vea reducida mi jubilación un 28%", lamentó.