El Gobierno propone a la UE más impuestos al petróleo y al gas en plena escalada de precios
El Gobierno de Pedro Sánchez quiere intensificar aún más la presión fiscal sobre los productos energéticos proponiendo a la Unión Europea que se graven los beneficios de las compañías petroleras y gasísticas para financiar medidas de adaptación al cambio climático tras la sequía y los graves incendios forestales que están asolando a Europa a causa de este emergencia. Una propuesta que llega en plena escalada de precios, con los carburantes en máximos históricos.
Este nuevo gravamen se incluye en un documento que el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) que lidera Sara Aagesen ha enviado al comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, con el supuesto objetivo para "reforzar la respuesta europea frente a los riesgos climáticos". Según fuentes ministeriales, la propuesta española plantea la creación de un Fondo Europeo específico para la Adaptación al Cambio Climático, dotado de nuevos recursos, propuesta que aprovecha para incluir este gravamen a nivel europeo para la resiliencia climática sobre los beneficios del sector del petróleo y el gas.
Lo que pasa es que ese gravamen puede incidir en los precios energéticos, ya de por sí disparados a consecuencia del conflicto en Oriente Medio. Así, el precio del gas TTF neerlandés -de referencia del mercado europeo del gas- se ha disparado por encima de los 73 euros por megavatio hora (MWh), su nivel más alto en más de tres años. El gas europeo cuesta así más del doble que hace un año y que antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, cuando rondaba los 32 euros por MWh, aunque continúa muy lejos de los casi 340 euros alcanzados en agosto de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.
En cuanto al petróleo, el precio del petróleo Brent para entrega en noviembre -de referencia en Europa- experimentó se mantiene por encima de los 95 dólares y se acerca a la barrera de los 100 dólares en un momento marcado por el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo con ataques cruzados y con el Estrecho de Ormuz todavía sin erigirse como una ruta de navegación segura. Con ello, el barril sube un 54,6% con respecto a los 61,92 dólares de cierre de 2025, año en que registró un descenso del 17%, el tercero consecutivo tras las caídas del 3% del 2024 y del 6% de 2023, tras subir un 5% en 2022, cuando se inició la guerra en Ucrania. Por su parte, el precio del crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en EE UU, marcaba los 92 dólares por barril, aunque ha llegado a sobrepasar la barrera de los 93 dólares durante el día.
Este despegue repercute en el precio final de los carburantes, que no frena y encadena ya su novena semana consecutiva al alza, con un encarecimiento del 24% desde que se comenzaron a aplicar las rebajas del IVA al 10% a principios del pasado mes de julio, tocando así máximos desde la tercera semana de marzo, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea. Así, llenar un depósito de diésel cuesta ya 25 euros más que hace un año, situándose ahora en unos 102,57 euros frente a los 77,44 euros de 2025. En el caso de la gasolina, llenar un depósito medio (55 litros) supone un desembolso actualmente de unos 95,26 euros, casi 14 euros más que hace un año, cuando se situaba en los 81,29 euros.
En este complicado contexto, el documento de Transición Ecológica plantea un nuevo gravamen que aporte soporte financiero al nuevo enfoque integral para anticipar y evaluar los riesgos climáticos, que incorpore la resiliencia en la planificación y las decisiones de inversión, refuerce los sistemas de respuesta ante emergencias y cree las condiciones financieras necesarias para acelerar la adaptación en toda Europa. Para ello se propone, además de medidas fiscales, opciones de instrumentos de deuda europeos. "Europa necesita un conocimiento común de los riesgos climáticos basado en la ciencia. Es esencial promover evaluaciones quinquenales de los riesgos climáticos a nivel europeo, nacional y regional", defiende el Ministerio.
El texto presentado impulsa también la incorporación de lo que denomina "nuevos instrumentos financieros comunes" para reforzar esta resiliencia climática, como un "sistema europeo de reaseguro público-privado" que ayude a cubrir las "pérdidas derivadas de fenómenos meteorológicos extremos y eventos relacionados con el clima, que podría abordarse mediante la emisión de bonos de riesgo climático". Por tanto, apuesta porque la resiliencia climática "debe integrarse plenamente en la arquitectura financiera de la UE, con criterios de resiliencia en el diseño del Marco Financiero Plurianual (MFP).
Por ello, España cree que el sector financiero de la UE "debería seguir integrando los riesgos climáticos en todos los programas de inversión, concesión de préstamos y seguros" y el ministerio demanda la creación de un Fondo Europeo específico para la Adaptación al Cambio Climático, dotado de nuevos recursos, incluyendo el citado gravamen europeo sobre los beneficios del sector del petróleo y el gas, que denomina impuesto para la Resiliencia Climática.