Esa foto típica de turista...
¿Qué ocurre con las fotos de turistas en algunos de los lugares más emblemáticos del planeta? Cuando el pasado 24 de noviembre Liam, australiano, de 18 años, y Matthew, neozelandés, de 30, comenzaban a recorrer la ciudadela de Machu Picchu, en Perú, probablemente no pensaban que terminarían la visita estampando su firma y sus huellas dactilares al pie de un acta de intervención policial. Aceptaban que el administrador de Machu Picchu borrara una de las fotos de la tarjeta de su cámara, aquella en la que aparecían desnudos junto a las sagradas ruinas incas. El acta, escrita a mano, se envió a la fiscal de Machu Picchu para su conocimiento.
Doce turistas han sido detenidos en Machu Picchu en los dos meses y medio que llevamos de 2014 por hacerse fotos desnudos. Una moda que comenzó a finales del pasado año y que puede convertirse en un nuevo fenómeno viral. "La economía de la atención", lo ha llamado un periodista peruano, o cómo intentar salir del anonimato en Internet, cómo lograr que entre los miles de millones de fotos que se suben cada año a la red sea la mía la que todos miren. En Machu Picchu ya hay carteles que advierten de la prohibición de realizar actos obscenos o irrespetuosos: quienes lo hagan serán expulsados del recinto, borradas sus fotografías y comunicado el hecho a su embajada.
Pocas personas que visiten Pisa, en Italia, se resisten a hacerse la foto en la que, gracias a la perspectiva, parece que sostienes con un dedo la torre inclinada para que no caiga o en la que, desde el otro lado, parece que la empujas. Hay momentos en que la Piazza del Duomo de la ciudad toscana es una sucesión de turistas en posturas absurdas manteniendo el equilibrio para esa foto "graciosa" que enseñarán a sus familiares. Esas mismas personas cuando viajen a Agra, en India, y visiten el Taj Mahal, no podrán evitar retratarse desde el jardín delantero aparentando que sostienen el monumento con sus dedos, agarrándolo por el pináculo superior.