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Rusia rebaja su gran desfile militar: el motivo por el que no habrá tanques ni misiles en el Día de la Victoria

Rusia está de celebración. Como cada año, Moscú conmemora el 9 de mayo el Día de la Victoria: el triunfo sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, en lo que se ha convertido en una de las fiestas más importantes del país. Dentro de las celebraciones destaca el desfile militar, que acoge desde hace décadas la Plaza Roja de Moscú, por la que pasan efectivos de las Fuerzas Armadas rusas, así como tanques, misiles balísticos intercontinentales, vehículos blindados y sistemas antiaéreos. No obstante, este año el desfile dejará una imagen muy distinta.

A finales de abril, el Gobierno ruso ya anticipó que planeaba una versión "reducida" de la marcha militar conmemorativa, la cual en ediciones anteriores había aprovechado para movilizar a la nación en apoyo a la guerra en Ucrania, que ya supera su cuarto año. Y es precisamente la invasión del país vecino la que ha obligado a Moscú a tomar mayores precauciones. El Ministerio de Defensa ruso ha optado por suprimir la presencia del equipamiento militar durante la exhibición ante "la situación operativa actual". Al ser preguntado por el asunto, Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, apuntó directamente al Gobierno de Kiev, al que acusa de haber emprendido "una actividad terrorista a gran escala". "Por lo tanto, se están tomando todas las medidas necesarias para minimizar el peligro", zanjó.

El intento de tregua

Se trata de una medida inédita, fue en 2008 cuando Rusia recuperó la exhibición de armamento pesado. Decisión que Putin justificó al considerarla una "demostración de nuestras crecientes capacidades de defensa", y con la que en esta ocasión se busca hacer del desfile un objetivo menos atractivo ante posibles ataques ucranianos.

En este contexto, el líder ruso recientemente anunció la entrada en vigor de un alto el fuego unilateral, con motivo del Día de la Victoria, que comenzaría el viernes 8 de mayo a medianoche con una duración de 48 horas, pero que permanece en el aire. El viernes, Volodimir Zelenski denunció que el ejército ruso había seguido atacando posiciones ucranianas: "A las 07:00 habían documentado más de 140 ataques a posiciones en el frente", afirmó el mandatario.

De forma paralela, el Kremlin ha confirmado la adopción de medidas adicionales para garantizar la seguridad y el correcto desarrollo del desfile del Día de la Victoria, así como para el propio presidente Vladimir Putin, que, como es habitual, se espera que presida los actos, además de pronunciar un discurso. Desde el Kremlin han tratado de acallar las voces que ponen en duda el rumbo de las celebraciones, insistiendo en que el menor despliegue de este año respecto a ocasiones anteriores responde a que no es un aniversario importante.

Más de 11.000 soldados

Más de 11.500 soldados, drones, tanques y misiles con capacidad de transportar ojivas nucleares fueron exhibidos en la edición anterior, en la que se conmemoró el 80º aniversario de la victoria de la URSS, y se pudo ver al jefe del Kremlin acompañado de líderes internacionales como el presidente chino, Xi Jinping. Un año después, la imagen será muy distinta. Sin tanques ni misiles sobre el empedrado de la Plaza Roja, el Kremlin trata de preservar la solemnidad de una fecha central para la identidad rusa, pero lo hace bajo la sombra de una guerra que ya no solo condiciona el frente ucraniano, sino también la puesta en escena del poder en el corazón de Moscú.

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