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Alemania y Ucrania acuerdan fabricar drones que alcanzan los 1.500 kilómetros de vuelo

La relación entre Berlín y Kiev ha entrado en una nueva fase marcada ya no solo por el envío de armas o la ayuda financiera, sino por una cooperación militar mucho más profunda que refleja hasta qué punto la guerra ha alterado las prioridades estratégicas de Europa. En una Kiev acostumbrada desde hace años a recibir delegaciones occidentales en medio de alarmas aéreas y reuniones de seguridad, el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, escenificó este lunes un paso más en esa transformación al anunciar el desarrollo y fabricación conjunta de drones entre Alemania y Ucrania, incluidos sistemas capaces de alcanzar objetivos situados a 1.500 kilómetros de distancia.

La visita del político socialdemócrata se produjo en un momento especialmente sensible para el frente ucraniano, marcado por el desgaste de ambos ejércitos y por unas conversaciones sobre un posible proceso negociador que continúan sin concretarse. En ese escenario, Berlín intenta reforzar el mensaje de que el apoyo militar alemán no solo continuará, sino que empieza a adquirir una dimensión estratégica de largo plazo.

Socios estratégicos

"Ucrania y Alemania somos socios estratégicos", afirmó Pistorius junto a su homólogo ucraniano, Mychailo Fedorow, al presentar una cooperación que incluye proyectos conjuntos entre empresas de ambos países para desarrollar sistemas no tripulados "con alcances de menos de cien kilómetros hasta 1.500 kilómetros". La decisión refleja también un cambio de percepción dentro de Alemania sobre el papel que Ucrania ocupa ya en la arquitectura de seguridad europea.

Después de más de cuatro años de guerra, Kiev ha dejado de ser vista únicamente como un país dependiente de la ayuda occidental y empieza a consolidarse como una fuente de experiencia sobre el terreno que muchos aliados consideran ahora imprescindible. La evolución de la guerra de drones ha sido determinante en ese giro. Ucrania ha conseguido compensar parte de la superioridad rusa mediante innovación tecnológica, rapidez de adaptación y sistemas capaces de alcanzar objetivos muy lejos de la línea del frente y en Berlín existe la convicción de que esa experiencia puede ayudar a cubrir algunas de las carencias europeas, especialmente en materia de ataques de largo alcance y sistemas no tripulados.

Pistorius reconoció que los aliados europeos mantienen todavía importantes déficits en este terreno y adelantó que la Bundeswehr, el ejército federal, estudiará incluso la posible incorporación de sistemas ucranianos de gestión de combate utilizados actualmente en el frente. "Es imaginable que introduzcamos un sistema complementario de este tipo", señaló.

Tranformación tecnológica acelerada

La alianza no se limita a la dimensión militar. Berlín trabaja además para atraer capital privado alemán hacia proyectos vinculados a la industria armamentística ucraniana y a nuevas empresas conjuntas especializadas en tecnología de defensa y en ese aspecto, el Gobierno alemán considera que el conflicto ha acelerado una transformación tecnológica que Europa necesita incorporar con rapidez en un momento de creciente tensión con Moscú y de dudas sobre la capacidad defensiva del continente.

El desarrollo de drones de largo alcance aparece así como una de las piezas centrales de esa estrategia. Ucrania ha utilizado estos sistemas para atacar infraestructuras energéticas, instalaciones militares y centros logísticos dentro de territorio ruso, obligando a Moscú a redistribuir recursos defensivos y aumentando la presión sobre el Kremlin. Mientras el frente continúa estancado y las conversaciones sobre una posible salida diplomática siguen sin avances concretos, Berlín da por hecho que la guerra ha cambiado de forma duradera las prioridades de seguridad europeas y que esa transformación obligará a Alemania a acelerar una adaptación militar que hasta hace pocos años parecía impensable.

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