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Antony Beevor: «El rumor de que el zar era un cornudo provocó la caída de los Romanov»

Antony Beevor,reclinado en un sillón, traje negro, un pañuelo en la mano, sonríe: «No puedo ir a Rusia desde que publiqué mi libro sobre la caída de Berlín. Me caerían cinco años de cárcel». El retrato que hizo del ejército ruso en el último asalto de la [[LINK:TAG|||tag|||6336135059a61a391e0a0a8d|||Segunda Guerra Mundial]] fue considerado una afrenta en Rusia y, desde entonces, el historiador no puede viajar allí. Un revés que no le ha impedido escribir[[LINK:EXTERNO|||https://www.casadellibro.com/libro-rasputin/9788491998907/17995077?campaignid=6513745351&gad_source=1&gad_campaignid=6513745351&gbraid=0AAAAADya_kRXl0NeAPLOM0fXz0LSrw8xf&gclid=EAIaIQobChMI0qiOkum2lAMV17ZoCR0RRwBZEAAYASAAEgJpSvD_BwE||| «Rasputín y la caída de los Romanov» ]](Crítica), una semblanza sobre una de las figuras más intrigantes de esa época y una obra que explica por qué cayeron los zares.

¿El rumor de que Nicolás II era un cornudo y de que la zarina le engañaba con Rasputín provocó la caída de la familia Romanov?

Sí, la provocó, porque en una sociedad patriarcal, dominada por lo masculino, como era la de San Petersburgo, significaba que él había perdido todo el respeto. El hecho de que esto estuviera totalmente basado en un rumor era, en cierto modo, trágico para Nicolás II, pero, a la vez, él se negaba a escuchar los consejos que le daban. Era extraordinariamente ingenuo. En su diario escribía lo bonito que era regresar a casa y encontrarse a su mujer hablando con «nuestro amigo Rasputín». Y añadía que se unía a la conversación con gran placer. Se negaba a reconocer que esa actitud no era nada prudente ni sabia, que iba contra el protocolo que ella se reuniera con Rasputín sin que él estuviera presente y que, básicamente, eso estaba destrozando la reputación de la emperatriz. La humillación se hizo tan grande que, cuando llegó febrero de 1917, la revolución que comenzó con las protestas del Día Internacional de la Mujer, no se desenvainó ni una sola espada en su defensa por parte de los oficiales de la Guardia Imperial del ejército.

«Los Romanov caen por su actitud de considerar que Rusia era su finca particular»

Antony Beevor

¿Por qué permitió Nicolás II que la zarina se reuniera a solas con Rasputín, con la fama de lascivo que ya tenía en Rusia?

Consideraba que su fama de borracho y libertino era falsa. Pensaba que eran calumnias y que cualquier tipo de crítica, incluso si provenía de los obispos, provocaba que la emperatriz dijera que todas las iglesias siempre han intentado crucificar a sus santos. Había un rechazo absoluto de la realidad de la situación.

Es un aviso de lo que puede hacer una «Fake News».

Los historiadores con frecuencia han subestimado el poder de las «Fake News» y los rumores. Eso pasó en la Revolución Francesa, cuando también había fantasías pornográfica sobre María Antonieta. Igual pasaba en Petrogrado: había fantasías sobre la zarina y las duquesas adolescentes.

¿Quién era Rasputín?

Una mezcla de contradicciones. Era genuinamente espiritual y también un obseso sexual. Creía que había que pecar con la parte inferior del cuerpo para traer la luz a la parte superior del cuerpo. Tenía varias teorías en este sentido y sobre lo importante que era el pecado, porque de esa manera podías arrepentirte y luego vivir con la alegría del arrepentimiento. Estas no eran las enseñanzas de la Iglesia y se acercaban más a las ideas de la secta de los «Jlystý», que creían en ceremonias clandestinas que a menudo terminaban en sexo. Ellos creían que el pecado era esencial para liberar el cuerpo a través del arrepentimiento.

«Según dijo Kérenski, sin Rasputín no hubiera habido Lenin»

Antony Beevor

¿Un poco caradura?

(Risas). Sí, un poco. Cuando llegó a San Petersburgo, la gente empezó a invitarle a las grandes casas. Era provocador en el sentido de que trataba a todo el mundo de tú y enseguida abrazaba y besaba. Eso es normal en España, pero en Petersburgo, en aquel momento, era visto como algo propio de un caradura o de un fresco. Pero no por las mujeres.

Se rodeó de mujeres.

Muchas mujeres se sentían encantadas por él debido a esas informalidades. Los hombres reaccionaban en contra de una manera contundente. Aquella sociedad era rígida y tenía una visión masculina y patriarcal. Y, en ese sentido, la Rusia de hoy sigue siendo bastante terrible. Por aquel entonces lo era aún más. Por suerte, las mujeres rusas son muy fuertes. Y tienen que serlo. Fueron ellas, de hecho, las que salvaron a Rusia después de la caída de la Unión Soviética, cuando muchos hombres se dieron al vodka y eran incapaces de levantarse para ir a trabajar. Las mujeres hicieron que las cosas siguieran adelante entonces.

«El zar no gastó casi dinero en educación para el país, pero sí en monumentos para su familia»

Antony Beevor

¿El atractivo de Rasputín?

No era un hombre de aspecto apuesto en el sentido convencional. Tenía esos ojos, pero no era un hipnotizador, aunque mucha gente sospechaba que lo era. Tenía esa voz y también algo poco común en la Rusia de aquel momento: mostraba un interés real por las mujeres, por lo que pensaban, por cuáles eran sus visiones y sus puntos de vista. Por eso muchas mujeres creían que Rasputín era la única persona que las había entendido, para ser francos, porque la mayoría de los maridos jamás mostraban ningún interés por sus mujeres.

¿Tenía docenas de amantes?

Depende de si incluimos a las prostitutas. Según la policía secreta que le vigilaba, a veces pagaba a prostitutas solo para que se desvistieran. Luego miraba fijamente sus cuerpos o yacía con ellas sin tocarlas, como una forma de autocontrol. Con algunas hacía el amor. No tenemos cifras de sus amantes, pero podemos hacernos una idea bastante aproximada por los informes de la policía que le vigilaba para protegerle. Algunas mujeres de la aristocracia se unieron a su culto. Con algunas se acostaba, pero no con todas. A menudo era muy maleducado o les faltaba al respeto, sobre todo a aquellas que se habían acostado con él. Con las mujeres nuevas, en cambio, siempre era cariñoso. Hasta que las llevaba a la cama. Pero con quienes era verdaderamente brutal –y esto empezó con la Primera Guerra Mundial– era con las mujeres que se encontraban en situaciones desesperadas y deseaban salvar a sus hijos o maridos del ejército. Le suplicaban que interviniese. Él las chantajeaba o directamente las violaba para conseguir lo que quería de ellas.

«La zarina creía que Dios actuaba a través de Rasputín»

Antony Beevor

¿Se aprovechó Rasputín de la hemofilia del heredero para ascender?

La relación con él y con el zar no dependía tanto del zarévich, Alexéi Nikoláyevich, el hijo, porque el vínculo empezó en noviembre de 1905 y no fue hasta cinco años más tarde cuando Rasputín ayudó al heredero durante un ataque en las articulaciones. Eso ocurrió, sobre todo, después, en 1911, cuando el zarévich estuvo a punto de morir. Los médicos estaban convencidos de que se estaba muriendo. A pesar de que Rasputín no estaba allí, envió un mensaje para decir que el niño iba a sobrevivir y pidió que los médicos no intervinieran más. Fuera por casualidad o por los tiempos, el niño se recuperó de repente. Ninguno de los doctores fue capaz de explicarlo. Desde ese momento en adelante, la zarina estuvo completamente convencida de que Dios operaba a través de Rasputín y de que él era un santo.

Rasputín también era un corrupto.

Es verdad. Había una atmósfera de corrupción. Rasputín pedía favores a los ministros para otras personas porque, una vez que la guerra había empezado, tuvo una verdadera influencia a partir de 1915. Ahí fue cuando comenzó la verdadera corrupción, porque muchos banqueros y hombres de negocios se unieron al séquito de Rasputín y explotaron sus contactos con la emperatriz para generar grandes cantidades de dinero, como ocurre siempre en las guerras. Las oportunidades son enormes y, en este caso particular, con Rasputín de por medio, hubo incluso contratos relacionados con la ropa interior del ejército.

«Cuando la revolución comenzó todos los líderes comunistas estaban en el exilio»

Antony Beevor

Leyendo su libro se entiende la Revolución Rusa.

El rumor de que Rasputín estaba acostándose con la emperatriz erosionó por completo la credibilidad del emperador y ocasionó el derrumbe del respeto hacia la figura del zar entre los oficiales del ejército, los ministros y los demás. Pero la responsabilidad más directa que tuvo Rasputín en la Revolución de 1917 fue la elección de Protopópov como ministro del Interior. Él había controlado la red ferroviaria y, dado que estaba ligeramente loco por la sífilis que padecía, todo se convirtió en un caos. El grano y la comida no llegaba. Y eso propició...

La Revolución que se produjo en febrero de 1917.

Comenzó el Día Internacional de la Mujer, con ellas protestando porque no podían conseguir pan en las panaderías de San Petersburgo. Así empezó la revolución. Una revolución real que no tenía nada que ver con los bolcheviques.

«Putin está decidido a reconstruir el Imperio ruso. Gente más experta que yo le dirá que habrá guerra dentro de los próximos tres años»

Antony Beevor

Una paradoja de la Revolución Rusa, que debe más a Rasputín que a los líderes comunistas.

Sí, porque los líderes comunistas estaban en el exilio. Lenin, en Zúrich; Trotski, en Estados Unidos; y Stalin, en Siberia. El Comité Central bolchevique que estaba en Petrogrado no creía que aquello fuera una revolución, sino solo una revuelta por el pan. Los bolcheviques lanzaron su golpe de Estado en octubre, que no fue una revolución. La revolución fue en febrero y, en octubre, el golpe de Estado.

Se puede decir que la revolución la inicia Rasputín y no Lenin.

Exactamente eso fue lo que dijo Alexander Kérenski, el líder del Gobierno provisional: que sin Rasputín no hubiera habido Lenin.

¿Por qué caen los Romanov?

Por su ceguera, por su actitud de considerar que Rusia era una finca privada, su terreno particular, y por malgastar sus riquezas en la creación de monumentos erigidos para conmemorar la gloria de su familia y en un ejército gigantesco pero inútil, aunque con uniformes preciosos que no tenían un uso práctico. No gastaron prácticamente nada de dinero en infraestructuras para el país y menos aún en educación. Aquí la cuestión es si lo que pasó después fue peor de lo que había ocurrido antes. Cuando vemos la crueldad y la destrucción de la guerra civil rusa, no podemos decir que la revolución mejorara la vida de la gente, salvo la de los líderes bolcheviques.

¿No hubo opción?

Los Romanov podrían haber sido obligados a tener una actitud más abierta, pero creo que tampoco habrían sobrevivido. Lo importante aquí es qué pasó con esa única oportunidad que tuvo Rusia de tener una democracia: la Asamblea Constituyente de 1917, que Lenin destruyó deliberadamente porque quería el poder absoluto.

«Putin no es soviético. No es un leninista. Él quiere recrear el Imperio ruso, no la Unión Soviética»

Antony Beevor

¿No hubo otra oportunidad de democracia en 1989?

Sí, pero me temo que fue una ocasión desperdiciada. Se echó a perder por la presión de Estados Unidos para reformar el modelo económico con tanta rapidez que era prácticamente imposible llevarlo a cabo en un país que no tenía experiencia con el libre comercio. La tragedia real fue la de 1917. Pero había dos problemas principales: Kérenski quería continuar la guerra junto a los aliados franceses y británicos y, además, estaba el colapso de una autocracia.

¿Por qué?

Un país siempre va a estar en una situación de vulnerabilidad tras un derrumbe así. Alexander Herzen lo escribió. Cuando el dictador de un país muere, antes de que el bebé nazca y pueda hacerse lo suficientemente fuerte –y eso es el símbolo de la democracia–, una nación es vulnerable. Sobre todo cuando hay un debate sobre la democracia y existen diferentes partidos. Entonces solo necesitas un grupo, una minoría pequeña, con determinación y falta de piedad que sepa lo que quiere para hacerse con el poder. Eso es lo que pasó con los bolcheviques. Rusia es víctima de su propia historia. Una prisionera de su pasado.

¿Le da pena el fin que tuvieron los Romanov?

No siento simpatía hacia ellos. Lo que me da pena es la destrucción que vino después, porque Lenin estaba decidido a eliminar todo lo relacionado con el pasado, a aplastarlo. Por eso Putin no es soviético. No es un leninista. Él quiere recrear el Imperio ruso, no la Unión Soviética. Sí tiene una visión romántica del pasado. Hasta dónde llega esa visión es imposible de predecir.

Un salto. ¿Es factible que Rusia ataque Europa?

Sí. Putin está decidido a recuperar los Estados bálticos y eso llevaría a la guerra. También quiere Moldavia. Putin está decidido a reconstruir el Imperio ruso, no la Unión Soviética. Gente más experta que yo le dirá que habrá guerra dentro de los próximos tres años. Por eso, en Inglaterra, es patético ver que gobierno no hace nada sobre este tema. Una guerra es más cara que impedirla preparándose para ella.

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