Landaluce roza las semifinales en Roma, pero cae ante Medvedev
Óscar Burrieza, el técnico de Martín Landaluce, insistió al madrileño: "Ordenado, ordenado, ordenado". Fue la clave para que Martín Landaluce rozara las semifinales del Masters 1.000 de Roma. Al final cayó en cuartos, como en Miami, ante Daniil Medvedev por 1-6, 6-4 y 7-5 en dos horas y 24 minutos. Tuvo que aparecer la mejor versión del ruso para evitar que Landaluce alcanzara por primera vez un hueco entre los cuatro mejores en un Masters 1.000. A Medvedev ahora le espera Sinner con la guadaña
Medvedev es un jugador desconcertante. Y si a esa característica se le suman la tierra batida y un jugador que procura ser ordenado como Martín Landaluce, el cruce de cables del ruso está poco menos que garantizado. En el primer set no existió y el madrileño le barrió con una variedad de golpes notable. En el segundo hubo un parón por la lluvia, por si faltaba algún factor desequilibrante más. En la reanudación después de algo menos de un cuarto de hora de parón, el ruso dejó de cometer errores para igualar el duelo. Y el comienzo del tercer set fue el resumen de lo que es Daniil. Landaluce, con sus 20 añitos, centrado. El ruso enloqueció y se metió en conversaciones con su mujer mientras su técnico, sentado al lado, ni abría la boca. Medvedev cometió tres dobles faltas en su primer turno de saque para regalar el juego que abría el parcial. Landaluce confirmó la rotura. La duda era qué Medvedev aparecería el resto del partido. Porque Landaluce supo seguir eligiendo los mejores golpes en cada momento. Respondió a los intercambios, se inventó dejadas, restó con profundidad. Criterio frente al desorden. Hasta que Daniil se reseteó y lo hizo con un resto desplazadísimo que clavó con un revés cruzado a dos manos. Se puso a jugar, pero el veinteañero respondió. No se achantó, ni mucho menos. Logró salvar tres bolas de partido en el décimo juego. A la cuarta, en el duodécimo juego, claudicó.
¿Y Sinner? El italiano está en un momento en el que gana sus partidos antes de empezar. Rublev ni se rebeló. El ruso cayó por 6-2 y 6-4 en hora y media sin ofrecer en ningún momento alguna alternativa al tenis del número uno. Con este triunfo, Sinner se convierte en el tenista con la racha de victorias consecutivas más larga en la historia de Masters 1000, con 32, superando las 31 que poseía Novak Djokovic. Y luego se confesó: "Independientemente de cómo salga Roma, para mí en este momento ya es una victoria. Si gano, perfecto; y si sale mal, también estará bien, porque tendré algunos días más para recuperarme de cara a París, que, repito, es mi gran objetivo de este año. Luego ya veremos qué pasa". "Cuando era más joven, jamás pensé que llegaría a un nivel tan alto", apuntó. Y luego lanzó un aviso a la organización después de que Jódar y Darderi terminaran su partido pasadas las dos de la madrugada: "El problema es que luego casi parece que tienes un desfase horario, porque te vas a dormir realmente tarde: tienes el tratamiento, tienes que comer, la conferencia de prensa y muchas otras cosas, y al final el día se hace larguísimo".
Granollers y Zeballos, en semifinales
El español Marcel Granollers y el argentino Horacio Zeballos ya están en semifinales en el cuadro de dobles después de arrollar por 6-2 y 6-3 a la pareja formada por los franceses Fabien Reboul y Sadio Doumbia. Granollers y Zeballos, segundos cabezas de serie del torneo, se adjudicaron el primer set sin sobresaltos, aunque comenzaron cediendo su saque y viéndose por detrás en el marcador. Pero reaccionaron rápido y lograron romper el servicio de sus rivales en tres ocasiones para cerrar la manga con autoridad, tratando de despejar dudas en un inicio de temporada complicado para la pareja, en el que rindieron bien pero que aún no lograron ningún trofeo. En el segundo, la pareja fue muy superior y selló la victoria en tan solo una hora y trece minutos. El español y el argentino se enfrentarán en semifinales a la pareja que forman el estadounidense Austin Krajicek y el croata Nikola Mektic. Granollers, de 39 años, y Zeballos, de 40, sumaron cinco títulos juntos el pasado año, incluidos el Abierto de Estados Unidos y Roland Garros.