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Un informe acusa a Hamás de usar la violencia sexual como arma de terror en los ataques del 7 de octubre

Un documento de 300 páginas vuelve a situar la violencia sexual en el centro de las atrocidades cometidas durante los ataques del 7 de octubre en Israel. La Comisión Civil sobre los Crímenes cometidos por Hamás el 7 de octubre contra Mujeres y Niños acusa a la organización terrorista y a otros grupos palestinos de cometer "violencia sexual sistemática" y a "gran escala" durante los ataques de 2023, así como durante el secuestro, traslado y cautiverio de rehenes en Gaza.

La organización independiente - creada en noviembre de 2023 por la jurista israelí Cochav Elkayam-Levy- asegura que el informe constituye el "registro probatorio más amplio reunido hasta la fecha" sobre los crímenes de Hamás, y complementa otras investigaciones llevadas a cabo por organismos como la ONU. Las conclusiones han sido extraídas tras el análisis de cientos de documentos, testimonios originales, entrevistas, fotografías, vídeos y otros elementos recogidos en los principales puntos de ataque.

Entre los testimonios de los que se hace eco el informe aparece el de Raz Cohen, superviviente del festival de música Nova, uno de los principales escenarios de la masacre de Hamás, en el que, según datos del Ejército israelí, más de 300 personas fueron asesinadas. "Los vi violándola y luego la asesinaron y después la violaron de nuevo, incluso cuando ya no se movía", declaró Cohen.

Aumentar el sufrimiento

El 26 de enero, el ejército israelí repatrió el cuerpo de Ran Gvili, el último rehén que quedaba en la Franja de Gaza, completando así una de las condiciones clave del acuerdo de alto el fuego entre Hamás e Israel. Los ataques terroristas del 7-O dieron paso a más de dos años de conflicto, marcado por la destrucción y crisis humanitaria en el territorio palestino, y el sufrimiento de cientos de familias israelíes que reclamaban la vuelta de sus allegados. Ese fatídico día, los milicianos secuestraron a 251 personas: 44 murieron durante la jornada del ataque, y otras 41 fallecieron mientras permanecían retenidas. Los últimos supervivientes fueron liberados en octubre de 2025, y sus testimonios también habrían sido clave para reconstruir lo ocurrido y elaborar el dossier.

"Hamás y sus colaboradores utilizaron la violencia sexual y de género de forma deliberada y sistemática como parte inherente de una estrategia más amplia del ataque, dirigida principalmente contra mujeres y rehenes, aunque menores también fueron sometidos a formas graves de violencia y abuso", apunta el panel de expertos y académicos. Dichos actos habrían tenido lugar "de forma repetida", además de en el festival Nova, en viviendas privadas, espacios públicos, bases militares, durante traslados e incluso "delante de familiares".

En el informe se incluye el concepto de "prácticas kinocidas", a través de las cuales los agresores explotaban los vínculos familiares como instrumento de terror, llevando a cabo prácticas abusivas en presencia de sus allegados para maximizar el sufrimiento y destruir la unidad familiar, y, en al menos un caso documentado, habrían obligado a miembros de una misma familia a participar en actos sexuales entre sí.

Paralelamente, denuncia que Hamás y sus colaboradores hicieron un uso estratégico de los vídeos de las víctimas y las redes sociales. "Los perpetradores se filmaron a sí mismos, distribuyeron imágenes y vídeos durante los ataques, incluyendo asaltos, humillaciones, secuestros, asesinatos de mujeres, niños y familias enteras, y profanación de cuerpos", concluye la Comisión. Un "abuso digital", que continuó durante los meses de cautiverio en el caso de los rehenes.

En agosto, las Brigadas Al Qasam, el brazo armado del grupo islamista, difundieron un vídeo en el que se podía ver a Evyatar David, de 24 años, visiblemente demacrado en un estrecho túnel de hormigón. Él fue uno de los jóvenes secuestrados en el festival y en la grabación se le puede escuchar afirmando: "Estoy cavando mi propia tumba". Con la difusión de esas imágenes, Hamás buscaba presionar al Ejecutivo israelí para cerrar un acuerdo de alto el fuego, insistiendo en la idea de que "ellos (los rehenes) comen lo que nosotros comemos".

Crímenes de guerra

El documento concluye con una petición directa a Israel para que adopte una estrategia integral de género en su marco fiscal y cree una sala especializada, o un panel de jueces, para procesar los crímenes del 7 de octubre. Según la Comisión, se trata de hechos que podrían constituir crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y actos genocidas, y que exigen una respuesta judicial específica para evitar que queden impunes.

El movimiento islamista ha rechazado en reiteradas ocasiones las acusaciones de violaciones y violencia sexual atribuidas a sus milicianos. En 2024, Hamás calificó de "falsas" e "infundadas" las denuncias incluidas en un informe de la ONU sobre violencia sexual en conflictos.

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