¿Cómo lavar las fresas? El método sencillo y seguro recomendado por especialistas
Comienza el buen tiempo y con ello las fresas comienzan a ganar protagonismo. Esta popular fruta, procedente de plantas rastreras de la familia Rosaceae, es uno de los ingredientes principales de postres y meriendas durante el verano. Ya sea con nata, chocolate o como parte de una macedonia, su dulzor es característico de las largas y calurosas jornadas. No obstante, al igual que pasa con los frutos secos, pocos saben cómo limpiarlas correctamente.
A pesar de que la temporada de fresas va desde enero hasta junio, su sabor suele ser más apetecible cuando los días comienzan a tener temperaturas más elevadas. Para prepararlas, muchas personas suelen lavarlas con bicarbonato de sodio o, incluso, detergente, con el objetivo de matar a cualquier tipo de insecto y quitar los posibles pesticidas que puedan arrastrar del campo. Sin embargo, estas podrían no ser las mejores técnicas.
La mejor y peor técnica para limpiar las fresas
Según informan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, lo más recomendable es lavar las fresas y cualquier otra fruta solamente con agua fría. Lo ideal, según aseguran, es ponerlas debajo del grifo para que el agua corriente se lleve la suciedad. Una labor que debe reforzarse con las manos, con las que se debe frotar para eliminar cualquier tipo de suciedad que tengan. Sin necesidad de utilizar ningún producto de limpieza.
No es recomendable, por tanto, utilizar detergentes, jabón o lejía para desinfectar las piezas de futra, pues esta práctica puede ser perjudicial para la salud. Concretamente, las fresas presentan una textura capaz de absorber rápidamente todo aquello con lo que entra en contacto, por lo que, al sumergirlas en el agua mezclada con algún químico, puede provocar su ingesta de forma involuntaria. Ingerir este tipo de productos puede causar desde una intoxicación hasta diferentes problemas de salud, convirtiendo a un alimento rico en nutrientes en algo potencialmente peligroso.
Otros métodos y cuándo lavarlas para evitar pesticidas
Por otra parte, en cuanto al uso de bicarbonato, este no es ni perjudicial ni obligatorio. Estos polvos, habituales en los hogares y supermercados, se caracterizan por ser capaces de eliminar químicos y pesticidas que puedan quedar de forma residual en las frutas. Aunque es de gran utilidad, este ingrediente no es estrictamente necesario para hacer una limpieza correcta de las fresas. Algo similar a lo que ocurre con el vinagre, bastante eficaz pero necesario de limpiar bien en agua para no afectar a su sabor.
También existe un debate acerca de cuándo es mejor lavar las fresas, en caso de que no se vayan a consumir de forma inmediata. En relación a esto, lo que suelen recomendar los expertos es lavarlas únicamente cuando se vayan a comer, puesto que si se guardan en la nevera mojadas, puede provocar que se estropeen más rápidamente y que aumente el riesgo de generar moho. Asimismo, cuando se vayan a limpiar, es necesario eliminar todas las piezas que presenten moho o signos de estar en mal estado.
¿Cuáles son los beneficios de las fresas?
Según la Academia de Nutrición y Dietética, las fresas cuentan con una gran cantidad de beneficios que complementan su dulce sabor. Si se opta por esta fruta como alternativa para comer en el postre, merienda o desayuno, se mejorarán los niveles de vitamina C en sangre. Esto quiere decir que contribuyen a tener un sistema inmunitario fuerte y mejoran la formación de colágeno para los huesos, cartílagos, encías o vasos sanguíneos.
Además, se convierten en una opción ideal para endulzar de manera saludable diferentes recetas, pues, además de su sabor, esta fruta tiene un bajo índice calórico. Según el Comité Científico de la Asociación para la Promoción de Frutas y Hortalizas, 100 gramos de fresas solamente tienen 36 kilocalorías. Lo que, sumado a su aporte de vitamina C y agua, lo convierte en un alimento esencial para los días más calurosos del año.