Descubren por qué algunos cánceres son más peligrosos que otros
¿Por qué no tenemos ya una cura para el cáncer? La respuesta más directa es que no podemos tener una cura para el cáncer porque no existe un cáncer, sino incontables. Por un lado, no es lo mismo un cáncer de páncreas que uno de mama o uno de próstata que una leucemia. Incluso dentro del mismo órgano no tiene el mismo pronóstico un adenocarcinoma de pulmón que un microcítico. De hecho, si nos ponemos realmente minuciosos, debemos tener en cuenta que hay tantos cánceres como personas: ese adenocarcinoma de pulmón será diferente en Andrea que en Sonia porque se debe a alteraciones en el material genético de sus células y, ahí, las combinaciones de errores posibles son inabarcables.
Puede que no te convenza esta respuesta, pero en ese caso tengo buenas noticias. Porque si tenemos la cura del cáncer, de hecho, tenemos las curas del cáncer. La cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y la hormonoterapia en todas sus formas de administración y principios activos han logrado curar a muchos pacientes. Pero, si queremos curarlos a todos, debemos abrazar el concepto de que hay tantos cánceres como personas y, en esa línea, el Virginia Tech acaba de publicar una investigación que ayuda a comprender por qué no todos los cánceres son iguales sumando un nuevo argumento.
Más rápidos
El equipo de la profesora Daniela Cimini lleva cinco años investigando cómo se comportan las células que tienen más cromosomas de lo esperable, concretamente, células que, en lugar de parejas de cada cromosoma, forman cuartetos. Las aparición de células tetraploides, que así se llaman, son relativamente normales en otras formas de vida que, incluso, pueden beneficiarse de estos errores. Sin embargo, en los humanos (y los animales en general) las consecuencias suelen ser diferentes. Una de ellas, por ejemplo, es la aparición de tumores, y así es como se vinculan ambos temas. Por ese motivo, el equipo de Cimini se ha especializado en detener la división de las células cancerosas para que, una vez duplicado su ADN, no puedan repartirlo en dos células diferentes, acumulando las dos parejas en un mismo núcleo para, así, estudiar la tetraploidía.
En un estudio publicado a principios de este mes, los investigadores compararon tumores formados a partir de células diploides (con parejas de cromosomas) con otros de células tetraploides (cuartetos). La investigación concluyó que, aunque las células tetraploides disminuían durante la formación del tumor, su presencia se
correlacionaba con tumores que crecían más rápido. Los científicos descubrieron que estas células con cuartetos de cromosomas incentivaban en crecimiento de células sanas de tejido conectivo (estromales), que servían de soporte a las cancerosas. "La presencia de incluso una pequeña fracción de estas células tetraploides puede promover el reclutamiento de células no cancerosas adicionales que apoyan una mayor progresión del tumor", dijo Megan Sweet, coautora de la investigación y estudiante de posgrado en ciencias biológicas.
Más pequeñas
Pero hay más, porque en un estudio que este mismo equipo acaba de publicar en la revista PNAS, concluyen algo novedoso sobre estas células cancerosas tetraploides. Los investigadores observaron algo extraño en el tamaño de las células tetraploides que habían generado en el laboratorio. Uno podría esperar que, al tener el doble de cromosomas que una célula normal, estas abultarían más. Sin embargo, las células tetraploides no solo no eran mayores, sino que eran más pequeñas. Concretamente, entre un 25 y un 30% más pequeñas. Esto sería equivalente a encoger una persona promedio más de 40 centímetros y que, en lugar de medir 170 midiera 120 o 110 centímetros.
Sabiendo esto, los investigadores estudiaron cómo evolucionaban los tumores de células tetraploides especialmente pequeñas en ratones y confirmaron que avanzaban con más velocidad sin importar que estuviéramos ante un cáncer de colon o de mama, por ejemplo. "Los clones más pequeños son más agresivos", dijo el coautor y estudiante de postgrado Mat Bloomfield. "Crecen más rápido, son más invasivos y tolerantes a los fármacos comunes contra el cáncer”.
"Ya sabíamos que la tetraploidía puede hacer que las células sean más tumorigénicas, pero ahora sabemos que si incorporamos el tamaño de las células, puede ser más predictivo del potencial tumorigénico", dijo Cimini. Esa es la novedad que aporta este estudio y, aunque no es el único criterio que permite intuir cómo progresará un cáncer, podemos sumarlo a la lista que ya conocíamos, permitiendo un análisis más pormenorizado de cada caso y reforzando la idea con la que hemos empezado este artículo y que ya define a la oncología moderna: que el cáncer no es uno, sino tantos como pacientes.
QUE NO TE LA CUELEN:
Aunque tenemos tratamientos que pueden ser curativos para algunos pacientes oncológicos concretos, sigue habiendo una larga lista de casos ante los cuales, en el mejor de los casos, solo podemos ralentizar su avance. ¿A qué se debe esta diferencia? Conocemos parte de los motivos, pero necesitamos aclarar el resto para desarrollar nuevas estrategias y, con suerte, aumentar el porcentaje de casos curables.