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España engrasa sus fábricas para producir coches chinos en masa

Chery fue la avanzadilla con su acuerdo con la renacida Ebro para ensamblar vehículos procedentes de China en las instalaciones de la Zona Franca de Barcelona que dejó ociosas la japonesa Nissan, en las que prevé fabricar de forma integral hasta 150.000 vehículos en 2029. Pero la verdadera invasión llega ahora. En las últimas semanas, un goteo de noticias ha confirmado el interés de diferentes marcas de automóviles chinos por fabricar sus vehículos en España.

El anuncio más reciente ha sido que Leapmotor Internacional, la "joint venture" participada al 51% por Stellantis y al 49% por la marca homónima, fabricará modelos en las plantas que Stellantis tiene en Figueruelas (Zaragoza) y Villaverde (Madrid). Una comunicación que siguió en el tiempo a la noticia de que Geely ha cerrado la compra de las instalaciones de montaje de vehículos Body 3 dentro de la factoría valenciana que Ford tiene en Almussafes.

Sólo unos días antes, trascendió igualmente que Saic Motor, el propietario de la marca MG, ultima otro acuerdo para, siguiendo los pasos de Chery, instalar una factoría en Galicia para ensamblar alrededor de 120.000 vehículos anuales.

Y estos no será probablemente los últimos anuncios. Otros fabricantes como Changan o Hongqi, fabricante de vehículos de lujo, también están explorando la posibilidad de instalar capacidad productiva en España con la mente de todos ellos puesta en evitar los aranceles que aplica la Unión Europea a los coches chinos aprovechando la fortaleza del sector automotriz español.

Ante una coyuntura marcada en su mercado nacional por la baja demanda, el exceso de capacidad de producción y una competencia feroz que se ha convertido en una prolongada guerra de precios, muchos fabricantes chinos de eléctricos han optado por buscar mercados alternativos, lo cual también ha acabado por traducirse en aranceles en su contra en la UE por la amenaza que suponen para la cuota de mercado de las compañías locales.

En el caso comunitario, las tasas a la importación de eléctricos fabricados en China quedaron finalmente fijadas entre un 7,8% en el caso de los Tesla producidos en Shanghai y un 35,3% para Saic.

Estos elevados peajes, junto con los altos costes de transporte, que pueden llegar a representar hasta un 25% de lo que cuesta producir cada vehículo en China, según calculan fuentes del sector, anulan en buena parte la delantera en precio que tienen los fabricantes chinos, que gozan de una ventaja de costes de entre el 20% y el 25% sobre los europeos, según un informe de la consultora PwC sobre el sector.

Para sortear estos obstáculos, la solución por la que han optado estas compañías es comenzar a instalar sus plantas en Europa siguiendo los pasos tanto de BYD en Hungría como los de Chery en Barcelona.

En el caso español, su ventaja para atraer a tanto fabricante chino es contar con una de las industrias automotrices más potentes del mundo, con una cadena de valor completamente afianzada que integra una industria auxiliar muy potente con compañías como Valeo, Antolín, Gestamp o CEI Automotive.

Como segundo fabricante europeo de automóviles solo por detrás de Alemania, como destaca el barómetro "Auto Mobility Trends", impulsado por Coche Global y la consultora Metyis, España dispone de plantas que necesitan volumen de trabajo, como la antigua de Nissan en Barcelona o la de Almussafes en las que van a estar Chery y Geely. La existencia de estas infraestructuras "hace que la entrada sea mucho más rápida y menos costosa que construir una fábrica desde cero", explica Raúl Moreno, consultor de la industria automotriz y CEO de Next Gen Intelligence. Además, España mantiene una estructura de costes laborales y energéticos más competitiva que Alemania o Francia, esencial para marcas que basan su estrategia en el precio, según añade el barómetro.

"España ofrece una combinación muy difícil de replicar: mano de obra especializada, costes laborales inferiores a Alemania o Francia, infraestructura logística robusta y experiencia automotriz de décadas", resume Moreno, que añade el deseo de los fabricantes chinos de integrarse en un ecosistema con proveedores de máxima solvencia.

Plataforma regional

Pero España, además de reunir unas condiciones ideales para la fabricación de vehículos, también se ha convertido en un importante mercado "per se" para los fabricantes chinos. Según Deloitte, es uno de los mercados europeos donde el coche chino ha tenido una acogida más rápida, con más del 50% de las importaciones de vehículos eléctricos procedentes de China en 2024 y 2025.

Igualmente, según destaca el análisis de la consultora, el país, dada su ubicación geográfica, funciona como un puente logístico clave hacia el norte de África y el resto de la cuenca mediterránea, permitiendo a marcas como BYD o MG diversificar sus exportaciones fuera de la UE. "El objetivo real es producir localmente para abastecer a la UE con menores tiempos logísticos, menos exposición al transporte marítimo y una narrativa de producción europea", detalla Raúl Moreno.

Desde una óptica más estratégica, Moreno destaca que lo que estamos viendo "no es simplemente que “China compre fábricas en España”, sino que España podría estar convirtiéndose en el principal puente industrial de la industria automotriz china hacia Europa, del mismo modo en que México se convirtió durante décadas en la plataforma manufacturera de Norteamérica. La gran pregunta para Europa será si esto termina siendo una historia de reindustrialización o de transferencia gradual de poder industrial hacia nuevos actores" aprovechando la delicada situación del sector automotriz europeo, dice Moreno. "La industria automotriz europea atraviesa un momento de presión: caída de márgenes, transición al vehículo eléctrico, sobrecapacidad en algunos segmentos y necesidad de reestructuración. Mientras algunos grupos europeos reducen actividad, las marcas chinas llegan con liquidez, crecimiento y necesidad de capacidad industrial fuera de China. En términos estratégicos, están entrando en un momento de valoración relativamente baja de activos industriales", concluye el analista.

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