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La directora de la Guardia Civil reconoce ahora las reuniones con la "fontanera" y que le pidió ayuda para el agente del "caso Koldo"

La Guardia Civil reconoce ahora que la directora del Cuerpo, Mercedes González, se vio en tres ocasiones con la exmilitante del PSOE y "fontanera" Leire Díez. En un comunicado, el Instituto Armado afirma que la investigada en varios procesos judiciales le pidió que el agente investigado en el "caso Koldo", Rubén Villalba, recuperase su puesto de trabajo. González lo rechazo porque estaba presuntamente implicado en un proces de corrupción.

El sumario del "caso SEPI", del que derivan las "cloacas" socialistas, recogen hasta tres encuentros entre González y Díez. También conversaciones entre esta última y distintas personas en las que aseguraba tener cierta ascendencia sobre la responsable política de la Guardia Civil. Llegó a afirmar que "era de su confianza".

La institución niega cualquier tipo de injerencia por parte de González en investigaciones policiales y asegura que los encuentros mantenidos entre ambas tuvieron un carácter exclusivamente personal y sin relación con la actividad operativa del cuerpo. Según la versión ofrecida por la Dirección General, González conoció a Díez durante su etapa como delegada del Gobierno en Madrid, cuando esta última ocupaba el cargo de directora de Relaciones Institucionales de Correos. La relación entre ambas, sostiene el comunicado, se limitó entonces a intercambios de mensajes relacionados con conflictos laborales y movilizaciones sindicales que afectaban a la empresa pública. La Guardia Civil asegura que no existieron reuniones personales ni una relación más allá de esos contactos puntuales.

El sumario recoge que el anterior director, Leonardo Marcos, así como el actual máximo mando operativo, el teniente general Manuel Llamas pidieron a los agentes que se "pusieran de perfil" en las investigaciones de carácter político. Lo hicieron en julio de 2024, de manera presencial en las instalaciones de la UCO y su principal interés, presuntamente, era intervenir en el caso del hermano del presidnete del Gobierno, David Sánchez, que se juzga ahora en Badajoz. En el comunicado oficial de la Guardia Civil no se hace ningún comentario sobre estas dos personas. Marcos está ahora mismo en la embajada de España en Washington, en Estados Unidos, y Llamas sigue en su puesto de director adjunto operativo.

Según la versión oficial, tras el nombramiento de González al frente de la Guardia Civil, Leire Díez habría solicitado un primer encuentro presencial en una cafetería próxima a la sede de la dirección general. Durante esa reunión, de acuerdo con el relato oficial, Díez explicó que había retomado su actividad profesional como periodista independiente, aunque sin concretar para qué medios o proyectos trabajaba. La institución sostiene que durante aquella conversación no se abordó ningún asunto relacionado con el trabajo de la Guardia Civil.

El comunicado señala además que se produjo un segundo contacto meses después. En ese encuentro, siempre según la versión de la Dirección General, Leire Díez planteó la posibilidad de que el comandante Rubén Villalba pudiera recuperar su destino profesional. La directora general afirma que rechazó de forma inmediata la petición al recordar que el mando se encontraba apartado de su puesto por su presunta implicación en una causa judicial. La reunión habría concluido en ese mismo momento.

El texto concluye con una negación tajante de cualquier intento de interferencia en investigaciones policiales. La directora general asegura que nunca ha participado en operaciones dirigidas contra unidades de la Guardia Civil ni ha tratado de influir en el trabajo de los agentes encargados de las pesquisas judiciales. Asimismo, reivindica su "respeto" por la institución y por la labor de Policía Judicial que desempeñan sus efectivos.

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