«La gente no se quiere perder nada, ni a Bad Bunny ni al Papa»
¿Por qué elegir en esta vida cuando puedes tenerlo todo? Es lo que han pensado las hermanas Prim, a las que se puede considerar unas afortunadas en estos insólitos días de junio pues asistirán a los eventos más codiciados de la capital: el concierto de Bad Bunny y la visita de León XIV.
«Es que Bad Bunny y el Papa no son incompatibles», explica a este periódico la mayor de ellas, Laura. La joven recuerda que fue «una locura máxima» lo de comprar las entradas para el recital del artista más de moda de cuantos están de moda ahora mismo dentro del panorama musical. Por eso, no les ha quedado más remedio que ir separadas y Laura lo verá el día 15 mientras que su hermana Isabel ya lo vio el pasado miércoles 3.
Y es que el Conejo Malo ha reventado cualquier previsión para sus diez fechas en el Metropolitano, más que completas. «Compramos las entradas en mayo del año pasado», dice Isabel, a lo que añade Laura: «Son de pista y nos costaron 120 o 130 euros. Hay gente que las está revendiendo ahora por más de 500».
Ellas no tienen ninguna intención de deshacerse de su preciada entrada para el «Debí tirar más fotos world tour» porque son fans desde hace tiempo. «El fomo es muy malo y la gente no se quiere perder nada, ni a Bad Bunny ni al Papa», confiesa Laura entre risas.
Isabel habla de «muy buen ambiente» en el concierto y, sobre todo, quiere destacar algo y es que «los cristianos también salen de fiesta». De hecho, en medio de las 60.000 almas que abarrotaban el recinto, Isabel se encontró con unas chicas con las que había compartido uno de los retiros Effetá meses antes. Las hermanas Prim defienden el reguetón y a Bad Bunny. Afirman que las críticas a la famosa «casita» solo vienen de «haters» porque allí entra todo tipo de gente, «no solo las que están en primera fila». Además, para ellas, hay letras más machistas que las de Benito, «como las del reguetón antiguo», y aseguran que el puertorriqueño en sus canciones habla de cosas normales, casi siempre de amor y desamor. «Y diría que tiene frases que se refieren a Dios y a la vida que, a mí personalmente, me gustan, pese a que tenga otras letras conflictivas», apunta Laura. E Isabel cuenta que Benito rezó antes de empezar el concierto: «Y al terminar la oración se santiguó. Obviamente no dijo: ‘estoy rezando’, pero se veía. Decía que estaba en el escenario gracias a Dios».
Las Prim, 30 y 25 años, reivindican que son personas normales, «que escuchamos a Bad Bunny y también podemos ir a una vigilia para jóvenes». Las Prim, que siempre han ido juntas de concierto, esta vez estarán separadas. Pero no lo estarán en el Bernabéu para asistir al encuentro con el Papa: «Siempre hemos vivido la fe juntas y en familia». Así, relatan que les hace especial ilusión que León XIV visite Madrid «para que sea un poco de luz para toda la gente que vive sin esperanza, la gente está rota», espera Laura. «Y que la gente vuelva a la fe, que estaba un poco apagada», concluye Isabel. Porque, para las Prim, «si te quieres divertir, con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Madrid con Bad Bunny y con León».