La noche siguió siendo de la juventud del Papa
Pasadas las diez de la noche, una vez finalizado el encuentro del papa León XIV con los cientos de miles de jóvenes venidos de toda España y de parte del extranjero, la pregunta que más se repetía entre la chavalería que asistió a la vigilia papal entre la madrileña plaza de Lima y el paseo de la Castellana era «¿Y ahora qué?». Algunos, como Pelayo M., un abogado veinteañero y su grupo de amistades, venidos desde Albacete para la ocasión, lo tenían muy claro: de juerga por Chamberí y Salamanca –Gunilla, Club Graf, Bonded, Ramses...–, hasta que el cuerpo aguante, y luego «de empalme» a la misa en Cibeles. «Ya habrá tiempo para dormir de vuelta en casa», decía este, apelando a que esta era una «ocasión única» y que se merecía celebrarla como tal. Recordemos, por cierto, que el alcohol estaba absolutamente prohibido en el recinto perimetrado para disfrutar del acto, no fuera a convertirse en un macrobotellón espiritual o en un Tomorrowland a orillas del Manzanares.
Otros, como María C., joven periodista madrileña, y su gente, tenían dudas, o sea, albergaban discrepancias en el seno de su amplio grupo, donde unos preferían irse a casita a descansar para la jornada del día siguiente –no en vano llevaban allí de pie desde las 16 horas y a 30º grados–, los menos irse de juerga, y unos pocos, como nuestra protagonista, aprovechar para visitar los museos que abrían esa noche para ellos.
La Noche en Blanco... y Amarillo
Porque, efectivamente, tal y como comentaba María, muchos de los principales museos e instituciones culturales de la capital se sumaban a la iniciativa de la Noche en Blanco... y Amarillo (por los colores de la bandera del Vaticano). Así, pinacotecas tan importantes como el Museo del Prado, el Thyssen o el Reina Sofía mantenían abiertas sus puertas más allá de la medianoche para dar cabida a tantos jóvenes como estuviesen interesados en visitar sus colecciones. Asimismo, los Teatros del Canal, bajo el lema «No la debemos dormir» celebraban la visita del santo padre a Madrid con una amplia programación hasta las cinco de la mañana, con dj’s, teatro, danza y música. Algunas de las iglesias y templos católicos de la capital también permanecerían abiertos hasta la madrugada para albergar a los peregrinos que quisieran continuar la noche pero por la senda más recogida y espiritual.
Pero antes de llegar hasta ese punto de la jornada en que los caminos de la juventud se dispersaban, la comunión de los cientos de miles de veinteañeros estuvo animada por la música de grupos de corte más o menos religioso como Hakuna o Siloé, que hacían las veces de «teloneros» del sumo pontífice. El grupo de indie rock Siloé fue uno de los elegidos para amenizar el evento. «Lo hemos vivido con mucha ilusión. Recibimos la noticia de que actuaríamos ante el papa con mucha alegría y con mucha responsabilidad», confesó Xavi Road, guitarrista y compositor de la banda pucelana. Siloé es uno de los grupos que ha hablado abiertamente sobre su fe y sus creencias en público, sin miedo y sin complejos, motivo por el que algunas voces los han señalado como música cristiana. «Siloé no es un grupo de música cristiana, ni mucho menos. Somos un grupo de pop rock, pero obviamente, la fe y la espiritualidad es una parte fundamental de nuestra música. Nosotros no queremos dogmatizar ni nada, creo que nuestra música es una música que cuando la escuchas te haces más preguntas, no te da ninguna respuesta. Cada uno tiene que encontrar dónde está su espiritualidad y encontrar su camino. Nosotros lo hemos encontrado a través de la música, y la fe y la espiritualidad la transmitimos a través de las canciones», señaló Road.
Una ventana al mundo
Durante su actuación ante León XIV, uno de los momentos más importantes de su carrera, el guitarrista reconoció que están «al servicio del evento». «Eso está muy bien, que los artistas nos creemos siempre especiales y todo el rato recibiendo atención y no... Viene el papa, a dar una palabra súper importante para todo el mundo, y el que quiera va a poder escuchar. Nosotros vamos a poner lo único que sabemos hacer, que es nuestra música», explicó. «Esta actuación ha sido muy importante para nosotros, es una ventana al mundo entero... Se va a transmitir muchísima energía. El papa está tratando temas muy importantes que nos afectan a todos. Esto va de acordarnos de que tenemos que estar juntos y ayudarnos», confesó este con emoción. «Ojalá no haya tantos prejuicios para hablar de la fe en las nuevas generaciones, yo espero que sí», concluyo el miembro de Siloé.