El "romantasy" triunfa en la Feria del Libro, pero abre una grieta: no cuaja en los chicos
El "romantasy" triunfa, un año más, en la Feria del Libro de Madrid, pero el 95 % son lectoras. Y esa presencia apabullante el 95 % de un género que combina el romance con la fantasía no cuaja, sin embargo, entre los chicos situados en la franja de 11 a 16 años, que buscan otras propuestas.
Así lo confirman librerías especializadas en infantil y juvenil como Liberespacio, Peripecias, Serendidias, Vualá, El Dragón Lector y La Imprenta presentes en la Feria del Libro, y que ven en este colectivo de adolescentes insatisfechos con el romance un nicho de mercado que ocupan los libros de aventuras, espías, thriller y misterio.
Según explica la gerente de Liberespacio, Zaida Pérez, otro "boom" eminentemente femenino son los libros "minalima", ediciones muy cuidadas, de cantos ilustrados y coleccionables, generalmente de literatura clásica, romántica o fantasía.
Los "enemy lovers"
Las lectoras adolescentes también se sienten atraídas por la literatura de empoderamiento y "enemy lovers", que son las historias de amor-odio: "Me gustas aunque seas un antipático y me trates mal".
Para la responsable de Peripecias, Raquel Sánchez, los homenajes por el 250 aniversario de Jane Austen trajeron el interés por la novela histórica y por la narrativa tradicional de obras como "Orgullo y prejuicio" y "Sentido y sensibilidad".
También hay libros con ediciones casi de lujo de textos para niños ilustrados y con elementos desplegables ("pop-up") que generan mucho interés, aunque aquí son los padres los más demandantes.
Aventura, espías y misterio
Mientras los chicos demandan aventura y misterio, los libreros detectan, sin embargo, que el adolescente de hoy no está acostumbrado a textos densos ni a reflexionar sobre ellos: "Están acostumbrados a frases cortas, titulares y todo inmediato, y esa narrativa clásica les supone un esfuerzo de concentración".
El romance, dice Sánchez, es una literatura de evasión, que siempre ha existido pero ahora hay un exceso de títulos por el hecho de que hay dinámica de publicar continuamente novedades: "Si no, la editorial parece que está muerta".
En infantil también hay mucha oferta, de libros ilustrados y "pop-up", caros de editar y que son más libros de colección.
Sobran, dice, los libros de emociones con "recetas" para los padres, que dejan poco a la imaginación y a reinterpretar los libros.