World News in Spanish

La deducción por convivir con padres y abuelos está cerca de desaparecer: su aplicación ha caído un 62% desde 2008

La subida de las pensiones, una de las medidas estrella para proteger el poder adquisitivo de los mayores, está teniendo un efecto inesperado en el IRPF: dejar sin acceso a miles de familias a una deducción fiscal por convivir y cuidar de sus padres o abuelos. Los asesores fiscales advierten de que el límite de ingresos exigido para aplicar el mínimo por ascendientes lleva casi dos décadas congelado y alertan de que, si no se actualiza, llegará un momento en que ningún contribuyente podrá beneficiarse de esta ventaja fiscal.

Los asesores fiscales de REAF-CGE y Fettaf explican que el mínimo por ascendientes es un beneficio fiscal que se pueden aplicar los contribuyentes que convivan con sus padres, abuelos o bisabuelos de 65 años o más -o de cualquier edad si tienen una discapacidad de al menos el 33%- siempre que estos no tengan rentas, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros anuales. Este importe lleva congelado desde 2007, cuando equivalía al SMI, entonces situado en 7.988 euros, mientras que ahora el SMI asciende a 17.094 euros y las pensiones también han experimentado una gran subida. Sin embargo, el tope sigue intacto y la cifra de contribuyentes que pueden aplicarse este beneficio fiscal ha caído en picado. En concreto, el número de declaraciones que aplican el mínimo por descendientes ha pasado de más de 300.000 en 2008 a 112.803 en 2023, el último dato disponible. Es decir, un 62,4% menos.

Todas las pensiones contributivas mínimas superan ya ampliamente los 8.000 euros anuales y a medida que las no contributivas rebasan ese umbral "va a llegar un momento en que ningún hijo se podrá aplicar el mínimo", denuncia el secretario técnico del Registro de Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas (REAF-CGE), Rubén Gimeno, en declaraciones a EFE. "El mínimo tiene muy poca aplicación, prácticamente no se puede utilizar", dejando de ayudar a las familias con rentas más modestas frente al incremento generalizado del coste de la vida, añade a EFE el presidente de la Federación Española de Asociaciones Profesionales de Técnicos Tributarios y Asesores Fiscales (Fettaf), Juan Torres Torres.

Solución

Para frenar esta caída, Gimeno propone que el límite de ingresos permitido para los ascendientes se revalorice cada año conforme a la inflación, del mismo modo que ocurre con las pensiones. Por su parte, Fetaff plantea vincularlo al 80% del salario mínimo interprofesional (SMI) vigente en cada ejercicio, lo que en 2026 equivaldría a 13.675 euros.

Actualmente, los contribuyentes que pueden acogerse a esta ventaja fiscal tienen derecho a aplicar en el IRPF una reducción de 1.150 euros por cada ascendiente de 65 años o más -o con discapacidad, independientemente de su edad- que conviva con ellos. Esta cuantía aumenta en 1.400 euros adicionales cuando el ascendiente supera los 75 años, alcanzando así un máximo de 2.550 euros.

El mínimo personal y familiar es la parte de la renta que queda exenta de tributación por considerarse necesaria para cubrir las necesidades básicas. Así, al mínimo personal del contribuyente, fijado en 5.550 euros, se suma el mínimo por ascendientes —de 1.150 o 2.550 euros, según el caso—, además de los posibles mínimos por descendientes o discapacidad, importes que tampoco están sujetos al pago del IRPF.

El Consejo General de Economistas considera igualmente necesario actualizar estas cantidades. Su propuesta pasa por elevar el mínimo por ascendiente hasta los 1.497 euros, mientras que Fetaff plantea situarlo en 1.356,8 euros. En el caso de los may

Читайте на сайте