Hola mundo, hola Papa León XIV
En Cataluña recibimos al Papa León XIV con un sencillo, profundo y sentido «Hola mundo, hola Papa León XIV» que sintetiza nuestro deseo de reencuentro y fraternidad con todos los países, pueblos y culturas. Este es hoy el verdadero valor de su figura y de su potente mensaje que trasciende el ámbito religioso: recuperar el sentido de compromiso colectivo y de empatía de la humanidad.
La visita del Papa León XIV llega en un buen momento para Cataluña. Es una gran oportunidad para mostrar al mundo la Cataluña que somos, los valores que nos definen como sociedad abierta, próspera y plural, así como la esperanza con la que la sociedad catalana afronta la próxima década de prosperidad.
Es un honor que el Papa aceptara la invitación oficial que pude hacerle como president de la Generalitat de Catalunya durante la recepción oficial que nos ofreció el pasado octubre en el Vaticano. Desde entonces, se ha puesto más de manifiesto todavía la necesidad de contar con una referencia moral en un mundo que corre el peligro de la deshumanización. El último ejemplo ha sido la encíclica «Magnífica humanitas» sobre la IA, un llamamiento de atención a favor de proteger la dignidad humana y poner la tecnología al servicio de las personas, no del beneficio económico sin límites, que en Cataluña hacemos nuestro.
Las raíces de Cataluña se encuentran en los principios fundamentales del humanismo cristiano, de la convivencia y de la solidaridad internacional. La espiritualidad que el Papa León XIV promulga es un motor de transformación de la realidad social que entronca con nuestro compromiso de situar a las personas y las políticas sociales en el centro de la acción de gobierno. Los catalanes y catalanas somos gente de paz que también levantamos la voz frente a la crueldad de las guerras que desgraciadamente todavía asolan Ucrania y Palestina. El mensaje valiente del Papa León XIV refleja la voluntad de vivir y de convivir, así como la defensa del diálogo que nos define. Por eso, el Papa es una voz escuchada y querida en nuestro país, un referente más allá de las creencias de cada uno.
El programa de actos de su viaje, bajo el lema «Alcem la mirada», muestra una sensibilidad especial por Cataluña. El Papa León XIV valora nuestra cultura y nuestra lengua y por eso también se expresará en catalán; valora nuestra historia y nuestro compromiso contra las desigualdades.
La visita al centro penitenciario Brians 1 y a los proyectos comunitarios del barrio del Raval de Barcelona nos recuerdan la necesidad de avanzar en la justicia social y en la recuperación de la dignidad de los más vulnerables.
La estancia en Montserrat y la histórica bendición de la torre de Jesucristo en la Sagrada Família ponen de relieve el patrimonio espiritual y artístico de Cataluña. Comprender Cataluña es entender esta herencia espiritual que va desde Poblet, pasando por movimientos obreros cristianos y hasta Montserrat, entre otros. Todo este poso espiritual ha acompañado a generaciones enteras y sigue muy presente en la vida de nuestro país.
Este «alçar la mirada» también interconecta directamente con el espíritu de acogida y solidaridad que ha definido, y define, la historia de Cataluña. No podemos permanecer ajenos al sufrimiento de muchas personas que ante guerras, injusticias sociales o incluso crisis medioambientales se ven obligadas a dejar su tierra y buscar nuevos países de acogida. La inmigración es nuestra memoria, nuestro presente y nuestro futuro.
El mundo vive una de las transformaciones más trascendentales de las últimas décadas: geopolítica, tecnológica, social y medioambiental. Nunca antes la humanidad había acumulado tanto conocimiento y tanta capacidad tecnológica en sus manos. Se trata de un gran poder y, por tanto, de una gran responsabilidad. Desde Cataluña afianzamos nuestra defensa inequívoca de la dignidad humana y de la paz.
La visita del Papa León XIV es una invitación a la esperanza y una inspiración para seguir construyendo un país más humano, más justo y siempre abierto al mundo.