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«La Iglesia abraza todas las lenguas»

Ayer estuvo a pie de escalerilla del avión en el Prat como uno de los anfitriones del Papa en Cataluña. No en vano, el aeropuerto pertenece a la diócesis de Sant Feliu de Llobregat que lidera. El dominico Xabier Gómez también es el obispo responsable de pastorear tanto la cárcel Brians 1 como el santuario de Montserrat. «Vivimos esta labor de acogida con humildad, porque nos toca ser uno más en la bienvenida al Santo Padre. Nos corresponde representar este rostro de la Iglesia junto a las autoridades civiles. Acogemos al Obispo de Roma, al sucesor de Pedro. Pero, no nos olvidemos que él también nos acoge», subraya este religioso vasco.

¿Qué es lo que se va a encontrar León XIV en Brians 1 cuando atraviese las puertas de la prisión?

De todos los centros penitenciarios de Barcelona, uno de los más complejos y el que registra más suicidios. Allí se va a encontrar con los hombres y mujeres internos de este centro, fundamentalmente personas que están a la espera de juicio. Va a escuchar el testimonio de dos mujeres y, sobre todo, en ese camino de encuentro con los presos, estará señalando y recordando que el nombre de la Iglesia es misericordia.

¿Por qué dar voz a dos mujeres?

Porque el Santo Padre ya se había encontrado hace poco con presos varones en la cárcel de Bata, en Guinea Ecuatorial. Nos parecía interesante que, en este encuentro con las personas que participan en la eucaristía dominical y en las actividades de la pastoral penitenciaria, pudiera escuchar también la voz de dos mujeres. Además, en este caso, su testimonio hace referencia a su experiencia y a su realidad como madres.

Sobre el papel, el sistema penitenciario español apuesta por la reinserción. Pero, ¿la sociedad arrima el hombro o se sigue negando cualquier oportunidad de redención a quien pasa por la cárcel?

Quiero pensar que se hace un esfuerzo para que todos los agentes implicados estén al servicio de la reinserción. Pero sigue habiendo mucha estigmatización respecto a las personas que han pasado por prisión. Es necesario trabajar con la población en general. Hay un muro real y también una distancia física, mental y afectiva respecto a las personas que están en prisión. Desde luego, las personas creyentes y el Evangelio siempre creen en la posibilidad de la conversión, la rehabilitación y las segundas oportunidades.

¿Se moja lo suficiente la Iglesia en la pastoral penitenciaria?

La Iglesia hace un trabajo precioso y silencioso en todos los centros penitenciarios de España y también en otros lugares donde hay personas privadas de libertad, como los centros de internamiento para migrantes. Desde hace mucho tiempo existe una tradición de presencia pastoral acompañando a las personas presas, anunciando el Evangelio y siendo testimonio del poder de la redención de Cristo en una situación difícil, donde es necesario ser testigos de la esperanza.

¿Qué pediría para reforzar la labor de las capellanías de prisiones?

Sobre todo, espacios más dignos para poder celebrar la eucaristía los domingos. A veces tenemos que montar y desmontar el lugar de celebración con altares portátiles. También sería importante que se atendieran las reclamaciones de todos aquellos que intervienen en los centros penitenciarios para humanizar y ofrecer oportunidades de futuro, desde los propios presos a los trabajadores, pesando por las entidades que acompañamos desde dentro y desde fuera. Todo ello ayudaría a generar el mejor ambiente posible para la reinserción. Hay que escuchar mucho lo que sucede en las prisiones y la Iglesia también tiene que ponerse al servicio de esa escucha.

¿Le preocupa que la propia imagen del Papa en una cárcel deje en un segundo plano la voz de los internos?

El hecho de que el Papa haya querido venir a visitarlos los ha colocado en el mapa y los ha hecho visibles en las agendas y prioridades de la Iglesia y de la sociedad. Es un signo muy potente. Es verdad que será una visita breve, pero intensa, y estoy convencido de que hará mucho bien más allá de Brians.

Antes de marcharse de Barcelona, el Papa bendecirá el sagrario de la capilla del aeropuerto. Ha sido un empeño suyo y la Santa Sede ha accedido…

El gesto del sagrario, que bendecirá para ser colocado en la capilla, nos ayuda a recordar la importancia de la eucaristía y de la oración. También la importancia de generar en estos «no lugares», como son a veces los aeropuertos, espacios y oasis de espiritualidad donde encontrarse con Dios en el silencio y en la plegaria. Es una manera de profundizar en la hospitalidad hacia los viajeros que pasan por un aeropuerto de El Prat y quieran entrar en la capilla católica para rezar o participar en la eucaristía.

Porque una pastoral del aeropuerto no es tan anecdótica como podría parecer en un primer momento…

Tenemos un gran desafío. Aprovecho esta oportunidad para hacer un llamamiento a todas las personas que quieran colaborar en una pastoral del aeropuerto para que se pongan en contacto con nuestra diócesis o con nuestro obispado. Entre todos debemos buscar la manera de que la capilla del aeropuerto sea un espacio no solo de acogida, sino también de evangelización.

¿Qué significa para Cataluña que un Papa pise la abadía de Montserrat y se ponga a los pies de la Moreneta?

El Papa llegará a Montserrat como peregrino. Montserrat es el corazón espiritual de Cataluña y hoy es de todos. Tiene una larguísima tradición de hospitalidad y de servicio a la espiritualidad y a la cultura. Montserrat es camino de la belleza. La montaña y la comunidad monástica que la habita y la custodia son una realidad que nos habla de la trascendencia y de la importancia de hacer sitio a Dios en nuestras vidas y en nuestra historia, reconociendo su paso por la historia de los pueblos.

¿Cómo vive que en estos últimos días haya quien se haya enredado contando el número de palabras que León XIV pueda pronunciar en catalán o en castellano?

A mí también me agrada que el Papa utilice el catalán, como así está siendo. El venerable Antoni Gaudí estuvo preso por hablar en catalán e hizo un voto público de seguir hablándolo en un momento en que la lengua estaba perseguida. Hoy podemos rezar, bendecir y celebrar la eucaristía con los libros litúrgicos en catalán, que es lo que hacemos habitualmente. Todos los libros litúrgicos de esta Iglesia están en catalán y, por tanto, lo lógico es emplear el catalán, que es la lengua habitual de la Iglesia en Cataluña, sin excluir por supuesto el castellano. La Iglesia católica abraza todas las lenguas, pero existe una sensibilidad que aconseja que la Iglesia también sea sensible a la hora de custodiar y utilizar la lengua con la que habitualmente celebra la fe. Al mismo tiempo, también existe la misa internacional, que visibiliza la catolicidad. Desde lo propio nos abrimos a abrazar lo universal.

Ha sido el responsable de la pastoral migratoria de la Conferencia Episcopal. ¿Cómo vive que el Papa vaya a tocar el muelle de la vergüenza en Arguineguín y que se adentre en el centro de internamiento temporal de las Raíces, símbolo de hacinamiento?

Sé que en Canarias hay una Iglesia que ha trabajado y sigue trabajando en la acogida, promoción y cuidado de las personas migradas. La Iglesia de Canarias está haciendo un trabajo precioso. A mí ahora me toca estar aquí, mirando al Mediterráneo, donde probablemente en el encuentro de obispos y jóvenes también surgirá el tema de la migración, además del de la paz. Tanto el Mediterráneo como el Atlántico siguen siendo rutas de muerte en la actualidad y la Iglesia quiere estar siempre al servicio de la vida.

¿Regularización sí o no?

Como ha expresado la Iglesia española, regularización sí. Porque leemos el Evangelio y queremos vivirlo. Jesús en el capítulo 25 de Mateo nos dice que hemos de acoger a las personas migradas: «Fui forastero y me acogisteis». Además, no es solo una cuestión espiritual o evangélica. También los datos y la sociología nos indican que necesitamos personas para paliar el invierno demográfico que vivimos. Las personas migradas, cuando cuentan con derechos reconocidos y se integran en el mercado laboral, contribuyen al bienestar y al progreso de la sociedad. En nuestro caso, además, están contribuyendo también a la revitalización de las comunidades católicas.

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