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Revelados los puntos más críticos de ataques de tiburones en el mundo: expertos revelan las zonas donde es más probable sufrir una mordedura

El avistamiento de un gran tiburón blanco adulto entre Sicilia y Túnez, la primera grabación conocida de un ejemplar de este tamaño en la zona, ha despertado inquietud entre quienes planean viajar al Mediterráneo. Sin embargo, los expertos llaman a la calma. La bióloga marina Dr. Lauren Smith, de la organización de investigación y conservación Saltwater Life, explica que el animal fue filmado “lejos de las zonas turísticas” y que encuentros así deben generar “respeto y admiración, no miedo”.

Si el Mediterráneo no supone preocupación, Florida sí. El estado registró 11 ataques en 2025, lo que representa el 17% de todos los mordiscos no provocados del planeta. Más de la mitad ocurrieron en Volusia County, en la costa este-central, un área históricamente asociada a encuentros entre surfistas y tiburones.

Los datos proceden del Archivo Internacional de Ataques de Tiburón, que documenta ataques desde el 1500 y solo contabiliza incidentes no provocados, es decir, aquellos en los que la persona no alteró el comportamiento del tiburón. Quedan excluidas actividades como la pesca submarina o liberar un tiburón de un anzuelo.

Un año con más muertes pese a menos ataques

En 2025 se registraron 65 ataques, por debajo de la media de 72, pero nueve fueron mortales, frente a un promedio habitual de seis. Estados Unidos lideró el número total de mordiscos con 25, seguido de Australia, que vivió uno de sus peores años recientes con 21 ataques, muy por encima de su media quinquenal de 13.

Australia concentró el 56% de las muertes y su riesgo es mayor por la presencia de los llamados “big three”: tiburón toro, tiburón tigre y tiburón blanco. Estos depredadores pueden superar los 6 metros y poseen mandíbulas capaces de causar daños letales incluso con un mordisco exploratorio.

El experto Gavin Naylor, del Museo de Historia Natural de Florida, destaca que la seguridad en playas australianas es “de primer nivel”, con helicópteros listos para despegar en minutos. Pero la lejanía de algunas zonas impide respuestas rápidas. En noviembre, un ataque de tiburón toro a una pareja suiza terminó con la muerte de la mujer antes de que llegaran los servicios de emergencia.

El informe también recoge casos puntuales: un ataque no provocado en Canadá, el primero desde 2021, cuando un tiburón blanco mordió la tabla de un paddleboarder; y la primera muerte registrada por un tiburón gris durante la sardine run en Sudáfrica, donde un buceador libre fue alcanzado mientras los peces migraban cerca de la costa.

Quiénes sufren más ataques: bañistas, surfistas y buceadores

El 46% de los ataques ocurrió mientras la víctima nadaba o caminaba en el agua, el 32% afectó a surfistas, y el 15% a personas que practicaban snorkel o apnea. En Canarias, un surfista británico fue mordido en la pierna tras un ataque a su tabla de hidrofoil.

Pese a la caída global de poblaciones de tiburones por sobrepesca y cambio climático, el número de ataques se mantiene sorprendentemente estable. Las medias de 10, 20 y 30 años difieren solo en cuatro incidentes por año, y las muertes se mantienen en torno a seis.

Los expertos recuerdan que, aunque nueve personas murieron por tiburones en 2025, los rayos matan a 24.000 personas al año y causan diez veces más heridos. De las 1.200 especies de tiburones, el 30% está en peligro de extinción, pese a haber sobrevivido 330 millones de años.

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