A Moncloa llegan los primeros mensajes de presión: "Este marrón no me lo voy a comer sola"
No hay amenazas explícitas ni declaraciones públicas. Todo funciona de manera más sutil, y tampoco se puede anticipar que de los mensajes que empiezan a repetirse en conversaciones privadas se derive la decisión efectiva de "cantar" en el juzgado. Pero, ante la evolución de la investigación abierta, también la "fontanera" necesita dejar claro que rechaza el papel que otros han empezado a escribir para ella.
El cierre político del caso pasa por convertirla en la única responsable, junto con el exsecretario de Organización socialista Santos Cerdán, de las "cloacas". La estrategia política para defender al presidente del Gobierno es que la "fontanera" es una figura extravagante, que Cerdán les coló para protegerse de sus propios presuntos casos de corrupción, y que Sánchez, según argumentan, cayó "en el engaño" porque quería encontrar una manera de defenderse de esa presunta operación de la derecha con la que explican la corrupción económica e institucional que rodea al jefe del Ejecutivo.
La exmilitante ha comenzado a trasladar a periodistas y a distintos interlocutores un mensaje que en Ferraz y en Moncloa se sigue con atención: no está dispuesta a convertirse en la única responsable de una historia que es mucho más amplia. Y este mensaje ha introducido un nuevo factor de inquietud porque la estrategia de defensa socialista descansa ahora sobre la idea de que Leire actuó por encargo de Cerdán, y, en algunas ocasiones, por cuenta propia.
En privado, dirigentes socialistas la califican con términos muy duros. Hablan de una persona imprevisible, difícil de controlar y capaz de generar nuevos problemas. Pero, precisamente, esa descripción alimenta la incertidumbre porque en el partido nadie sabe qué documentación conserva, qué conversaciones puede acreditar o hasta dónde está dispuesta a llegar si concluye que el partido la ha abandonado.
La paradoja para el PSOE es evidente. Durante semanas ha intentado convencer a la opinión pública de que Leire era irrelevante. Y, sin embargo, cuanto más esfuerzo dedica a desvincularse de ella, más importante se vuelve una pregunta que nadie puede responder. ¿Qué ocurrirá si decide hablar? En política existe una regla no escrita, pero que todos conocen: los problemas más peligrosos no suelen ser los que ya han estallado, sino aquellos cuyo alcance todavía se desconoce. Y hoy, en el caso de las "cloacas", "la principal incógnita tiene nombre y apellidos: Leire Díez", sentencian en el PSOE de Castilla-La Mancha.
Reunión González-Page
Por cierto, esta fotografía que compartirán la próxima semana Emiliano García-Page y Felipe González trasciende con mucho el ámbito institucional porque llega en uno de los momentos más delicados para el PSOE, con el partido sometido a una fuerte presión política y judicial. Será interpretada inevitablemente en clave interna ya que ambos representan una sensibilidad crítica con las decisiones que han marcado la actual etapa socialista.
La imagen tiene además un fuerte componente simbólico. González sigue siendo la referencia histórica más influyente del socialismo español y Page es hoy el único dirigente territorial con poder institucional que ha mantenido una posición crítica de forma sostenida frente a la dirección federal. Su coincidencia proyecta la existencia de un espacio dentro del PSOE que reivindica otra tradición política y otra forma de entender la relación del partido con las instituciones y sus socios parlamentarios.
La relevancia de la foto no reside tanto en lo que puedan decir durante el encuentro como en lo que transmite visualmente. Por eso en Ferraz y en Moncloa la atención no estará puesta únicamente en el contenido del acto, sino en el significado político de la conversación que unirá a dos dirigentes que representan autoridad, experiencia y autonomía respecto al núcleo duro del sanchismo.