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Hizbulá respalda el acuerdo entre EE UU e Irán ante el escepticismo en Israel

El grupo terorrista libanés Hizbulá ha representado el principal escollo para que Estados Unidos e Irán firmen el acuerdo de paz que pone fin, de momento, a una guerra que ha durado más de 100 días. Sus ataques a Israel y, sobre todo, la respuesta del estado hebreo han boicoteado desde las proximidades de la guerra el pacto cada vez que estaba a punto de firmarse. Por eso, de todas las reacciones a la tregua suscrita este domingo la más importante era la de la milicia chií.

A primera hora de la tarde llegaba la confirmación de que Hizbulá daba de momento su visto bueno al acuerdo, una postura que seguramente ha sido consensuada antes con Teherán. En un comunicado difundido este lunes, el grupo terrorista felicitaba a Irán por el acuerdo "en todos los frentes", incluido Líbano.

No obstante, pedía a la ciudadanía libanesa que espere instrucciones de las autoridades para regresar a sus hogares en el sur del país, afectado por los bombardeos israelíes.

Hizbulá calificó el entendimiento como un "gran logro" y agradeció a Teherán haber insistido en la inclusión del Líbano en cualquier acuerdo destinado a poner fin a la guerra y preservar los derechos del país mediterráneo.

Pero como todo en este conflicto, y en general en Oriente Medio, habrá que esperar acontecimientos, especialmente después de comprobar que una parte de la sociedad israelí, e incluso dentro del gobierno, consideran una derrota y una traición el acuerdo suscrito por Washington y Teherán.

De hecho, los líderes de la oposición israelí, tanto de sectores de izquierda, centro y derecha, así como los dos ministros radicales del Gobierno del primer ministro, Benjamín Netanyahu, condenaron este lunes el acuerdo. "Israel amanece hoy ante un acuerdo que se gesta lejos de aquí y de sus intereses", afirmó el ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot y líder del partido centrista Yashar! (¡Recto!).

En su cuenta de X, Eisenkot fue rotundo al asegurar que "casi tres años después del desastre del 7 de octubre, con precios elevados y logros militares dignos de mención, Israel se despierta esta mañana ante un acuerdo que se está gestando lejos de aquí y lejos del interés israelí".

 

"Lo que comenzó con el fracaso más grave, con una legitimación interna e internacional histórica, madura hacia un resultado sombrío de un gobierno fallido. Un gobierno que actuó en ausencia de estrategia y coraje diplomático o de liderazgo, y que perdió durante tres años la confianza del público y de sus aliados mientras abandonaba a los residentes de Israel. Hay un abismo entre las promesas vacías de "victoria absoluta" y esta mañana", añade.

El líder opositor Yair Lapid, que impulsa junto al ex primer ministro Naftali Bennett la formación de centro-derecha Beyachad (Juntos) para echar del poder a Netanyahu en las elecciones de otoño, fue igualmente rotundo ante el acuerdo: "Nunca ha habido un fracaso más absoluto que el fracaso político de Netanyahu en el escenario iraní".

También hubo críticas dentro del propio gobierno israelí, por boca de sus representantes de la rama más ultraderechista. "Mi posición es clara: no somos socios de este acuerdo que no garantiza nuestra seguridad y no nos vincula de ninguna manera", afirmó en sus redes el ministro deSeguridad Nacional, el ultraderechista y colono, Itamar Ben Gvir.

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