La UE busca contribuir a una solución definitiva en Oriente Medio tras el pacto de Washington y Teherán
Con esperanza, pero con extremada cautela. Así reaccionaron al acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán las principales autoridades europeas, que insistieron en que su éxito dependerá de la capacidad para impulsar un proceso diplomático más amplio. Bruselas ve en este primer entendimiento una oportunidad real para reactivar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y relanzar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Coincidiendo con la celebración del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE este lunes en Luxemburgo, los ministros debatieron de qué manera puede el bloque participar estrechamente en esta próxima fase. Desde allí, la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, calificó el acuerdo como un "potencial punto de inflexión" que da un espacio necesario para abordar cuestiones más complejas.
Lo más difícil está por llegar
Según explicó, representa una primera etapa que permitiría reabrir Ormuz -un paso estratégico por el que transita gran parte del petróleo y el suministro energético global- e iniciar posteriormente negociaciones más profundas sobre otros asuntos fundamentales para la estabilidad regional. Con todo, recordó que "la fase más difícil de las conversaciones aún está por llegar".
Kallas, quien anunció haber hablado con sus homólogos iraníes y del Golfo, señaló que la UE está dispuesta a contribuir a una solución sostenible "desde su influencia económica hasta sus conocimientos en materia nuclear y sus relaciones de larga data con los socios del Golfo". Además, aseguró que los ministros habían elogiado los esfuerzos diplomáticos de los mediadores que hicieron posible el acuerdo, especialmente de Pakistán y Qatar, y de los socios regionales.
Las reacciones positivas se extendieron a las capitales europeas durante la reunión de este lunes. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, celebró la noticia asegurando que "el diálogo y la diplomacia pueden resolver todos los asuntos pendientes" y recordó que el acuerdo tiene que garantizar un tránsito por el paso estratégico de Ormuz "seguro y libre para cualquier país". En la misma línea, el ministro del ramo de Bélgica, Maxime Prévot, sostuvo que el pacto debía marcar el inicio de "una nueva era" para Irán y para Oriente Medio, una etapa caracterizada por la ausencia de un programa nuclear y por una mayor atención a las aspiraciones democráticas de la población iraní.
Un punto de partida
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó en una declaración difundida este lunes que la prioridad inmediata debía ser la puesta en marcha del acuerdo por todas las partes implicadas. "La libertad de navegación debe restablecerse sin restricciones", sostuvo en referencia a la reapertura del estrecho de Ormuz, recordando que "una vez más, las dependencias energéticas se han convertido en un arma".
La dirigente comunitaria consideró además que el pacto debe convertirse en el punto de partida de conversaciones más ambiciosas sobre la paz y la seguridad en Oriente Medio. En ese contexto, defendió que un acuerdo definitivo debería contribuir a la desnuclearización, así como a las actividades que, según Bruselas, han contribuido a desestabilizar la región. Eso sí, Von der Leyen advirtió que "no puede haber paz en Oriente Medio mientras el Líbano esté en llamas", reclamando el respeto de la soberanía libanesa y la aplicación de un alto el fuego efectivo.
Al respecto, el jefe de la diplomacia española adelantó que planteará al Consejo el despliegue de una misión de la UE "fuerte y robusta" en el Líbano que tome el relevo de la misión de paz de ONU en la zona con el objetivo de asegurar la "soberanía y la integridad territorial del país".
El papel de Israel
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, celebró los esfuerzos diplomáticos que hicieron posible el entendimiento y expresó su deseo de que el conflicto llegue definitivamente a su fin. "Las armas deben callar ahora", afirmó, además de defender que las diferencias pendientes deben resolverse "por medios pacíficos y de conformidad con el derecho internacional".
El acuerdo marco, anunciado a última hora del domingo por el presidente estadounidense, Donald Trump, y confirmado por el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, sella el fin "inmediato y permanente" de las operaciones militares en todos los frentes tras más de tres meses de hostilidades. A la espera de la ceremonia oficial de firma este viernes en Suiza, el pacto ya cuenta con el rechazo de Israel. Su ministro de Asuntos Exteriores, Itamar Ben Gvir, advirtió que el texto no será vinculante para su Gobierno ya que "Israel no está subordinado a Estados Unidos".