Una bronca histórica contra “Puta España, Puta Selección” en el bluf del día de Morante
España se jugaba el Mundial mientras Morante había acabado con el papel y disparado la reventa. Antes de que empezara todo llegó la polémica y también un momento de mucha emoción. Una pancarta en las peñas lo generó todo: «Puta España. Puta selección». La reacción del público no tardó en llegar, con pitos que acabaron en una sonora bronca y un cántico espontáneo: «Yo soy español» y «¡Que viva España!». Épico abucheo. Puede que se llame hartazgo de quienes tienen problemas mayores y necesitan vivir en paz. Y disfrutar sin que les digan lo que tienen que pensar, que cada cual saque sus propias conclusiones. No acabó ahí la cosa. Hubo que desalojar a un joven después de que intentara quitar una pequeña bandera de España que colgaba de una grada. Se le expulsó y el público ovacionó la decisión.
La vida del ruedo iba por otro lado. La presencia de Morante condicionó que la corrida fuera la más pequeña de todas las que llevamos. Tónica habitual con los compromisos del de La Puebla. A la de Álvaro Núñez le faltó ímpetu después. La difícil facilidad de Morante es una verdad apabullante que lo llena y lo anula todo, un tsunami en la puesta en escena, aunque ayer se nos disipara entre la nada.
No tuvo grandes cualidades el primero, que iba y venía, pero sí da gusto ver cómo José Antonio anda con los toros. Se pasó al animal por la barriga, convencido. Y entonces, aunque no hubiera un derroche de toreo, sí hubo cierta belleza.
El cuarto derrotaba por el derecho con sus complicaciones. No tiró Morante por la calle del medio. ¿Dónde habrá quedado aquella etapa? Y fue tragando, haciendo al toro, a brusquedad suavidad… Y en ese recorrido el toreo tenía sus matices. Otra cosa fue la espada y donde marcó con ella.
Pablo Aguado se las vio con un tercero que iba y venía sin demasiada clase. El sevillano se justificó, fácil y resolutivo, sin apretar el acelerador tampoco. Con la espada lo hizo fácil (y aquí vale doble).
Reponía el sexto, mejor el embroque que el final. Se esmeró Aguado en una faena con el tiempo de descuento para el comienzo del partido. Y la espada arriba.
Borja Jiménez tiró por la calle pamplonica de echar el resto. Fue el toro con más transmisión. De los pases cambiados al ocaso de faena, de cara al público, ubicó entre medias el toreo más cimentado. La espada desdibujó todo.
Comenzó la faena al quinto sentado en el estribo. Tenía nobleza y ponía la cara abajo el toro. La faena de Borja fue extensa y con oficio, pero sin resaltar una nota de la otra y sin espada. La esperadísima tarde de Morante resultó un bluf, eso sí «yo soy español, español, español».
FICHA DEL FESTEJO:
Viernes 10 de julio de 2026. Plaza de toros de Pamplona. Sexta de San Fermin. Lleno de "No hay billetes".
Se lidiaron toros de Álvaro Núñez, bien presentados.1º, va y viene descompuesto; 2º, noble sin fondo; 3º, descompuesto; 4º, complicado y deslucido; 5, noble y suavón; y 6º, franco y con el punto de reponer.
Morante de la Puebla, de canela e hilo blanco, estocada (saludos); y pinchazo y estocada caida (saludos).
Borja Jiménez, de celeste y oro, pinchazo, metisaca, estocada defectuosa, descabello (silencio); y seis pinchazos, aviso y estocada baja (silencio).
Pablo Aguado, de teja y oro, estocada punto contraria (saludos); y buena estocada (saludos).