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Mad Cool 2026 cumple diez años: cinco planes que no te puedes perder en el festival madrileño

Hay festivales y hay Festivales con F mayúscula. Mad Cool, que este año celebra su décimo aniversario en su recinto habitual de Villaverde, la de los que ya no se explican solo por su cartel, por muy espectacular que este sea (y el de este año lo es: Foo Fighters, Florence + The Machine, Nick Cave, Twenty One Pilots, Lorde y setenta artistas más).

Un festival hoy es una experiencia completa que combina música, gastronomía, activaciones de marcas, momentos para colgar en Instagram y un cierto arte de sobrevivir a cuatro días de calor madrileño con dignidad. Esta es nuestra guía particular de cinco planes que hacen del Mad Cool 2026 algo más que un simple cartel de conciertos.

Rendirse ante los grandes momentos del cartel (y elegir bien)

El error clásico del festivalero primerizo es querer verlo todo. El festivalero veterano sabe que hay que elegir. Y este año la decisión es especialmente dolorosa. La edición arrancó el miércoles 8 con los Foo Fighters, en su única fecha española dentro de la gira Take Over Tour, y con Twenty One Pilots protagonizando otra de las jornadas más esperadas. El jueves 9 fue de infarto: Florence + The Machine presentando Everybody Scream y el debut madrileño de Lorde con Virgin compartieron cartel en una sola noche. Kings of Leon y Halsey completan la lista de nombres imprescindibles de estos días. Y queda el gran cierre del sábado 11 con Nick Cave & The Bad Seeds como maestros de ceremonias, capaces de conectar con el público de una forma que no admite comparación.

Hacer una parada en el espacio de IQOS: la propuesta REMIX

Uno de los planes más comentados del recinto este año es el espacio de dos plantas que IQOS ha desplegado frente a los escenarios principales como parte de su propuesta veraniega REMIX, inspirada en la música y la creatividad. En la planta baja se puede personalizar el dispositivo, pasar por la estación de charms, la zona de maquillaje glitter o probar suerte en la máquina de premios.

Pero la joya es la planta superior: una terraza exclusiva con vistas privilegiadas a dos escenarios principales que ofrece exactamente lo que uno agradece a la tercera cerveza del festival — un respiro con vistas. Fuera, un photocall con formato espejo que ha protagonizado buena parte de los stories de la semana. IQOS está también en la zona VIP, con una mesa Playtronica que convierte a los usuarios en músicos por unos minutos, y en The Club, el espacio más exclusivo del festival, con palco propio y propuesta gastronómica. Un pequeño oasis dentro del recinto para adultos que buscan una experiencia distinta a la del vaso de plástico de colores.

Rendirse al lado electrónico: el descubrimiento nocturno

A partir de las dos de la madrugada, Mad Cool se transforma. La programación electrónica de esta edición es probablemente la más ambiciosa hasta la fecha: Richie Hawtin, Boys Noize, Polo & Pan, Nina Kraviz, Swimming Paul, Weval, Palms Trax y Bunt se reparten entre el jueves y el sábado en sets diseñados para quienes entienden que un festival no termina cuando acaba el concierto principal. Es el plan que separa a los que van al Mad Cool de los que se quedan hasta el final del Mad Cool.

Descubrir talento nacional (y presumir después de haberlo visto primero)

Uno de los aciertos más constantes del festival es reservar espacio para artistas nacionales, y este año la apuesta es especialmente interesante. LA PALOMA, la banda madrileña que ya ha consolidado a un público fiel, comparte cartel con proyectos innovadores como Hoonine y con nombres emergentes de la electrónica como Aerea, Young Prado y Luxi Villar. Sumemos los futuros ganadores del Mad Cool Talent y del Mad Cool DJ Talent. Ir a Mad Cool sin dedicar al menos una hora al circuito nacional es, francamente, un error editorial.

Comer bien, hidratarse y hacer del descanso una estrategia

Puede parecer el consejo menos glamuroso de la lista, pero es probablemente el más decisivo. La zona gastronómica del Mad Cool ha crecido cada año hasta convertirse en una pequeña ruta paralela que merece atención propia. Hay que rendirse a la evidencia: no se puede aguantar cuatro días en pie sin descansar, sin comer bien y sin refugiarse un rato del sol. Las zonas de sombra, las terrazas y los espacios de marca han venido a llenar exactamente ese hueco. Un festival de diez años es también un festival que ha entendido que sus asistentes ya no son los de la primera edición. Y eso, en 2026, marca la diferencia.

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