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Muere Antonio Rattin, el futbolista que desafió a la reina Isabel II

Antes de que Maradona vengara Las Malvinas con en México 86 con el mejor gol de la historia de los y con otro hijo del barrio y de la trampa, otro argentino desafió a los ingleses en una Copa del Mundo. Antonio Rattin era el número 10 de la albiceleste veinte años antes, en Inglaterra 66 y su expulsión contra los anfitriones en el partido de cuartos de final acabó generando la leyenda de un conflicto diplomático y el uso de tarjetas amarillas y rojas en el fútbol.

Cuenta la leyenda que Rattin, el "Rata", se sentó en la alfombra roja que daba acceso al palco que ocupaba la reina Isabel II para protestar por su expulsión contra los ingleses. "El partido estuvo parado 30 minutos. Me fui y me senté en la alfombra real", recordaba en un reportaje de la revista "El Gráfico" años después. "Cuando salí del campo, estrujé la bandera británica que había en el banderín de córner hasta arrancarla y entonces comenzaron a lanzarme latas de cerveza", añadía. "Si no me agarran lo mato", decía del árbitro, el alemán Rudolf Kreitlein. En su lugar, recordaba, fueron "Gatti y Pastoriza" los que se fueron a por él. El "Loco" y el que años después sería entrenador del Atlético de Jesús Gil.

La realidad es que ni las crónicas de la época recogen ese momento de Rattin sentado en la alfombra roja, ni que la reina Isabel II estuviera en el partido ni que el juego estuviera detenido media hora. Sí recogen el momento en que arranca las banderas británicas, aunque no que le lanzaran latas de cerveza. Pero la leyenda queda.

Lo cierto es que Rattin sí fue expulsado y se negó a abandonar el campo. El árbitro le enseñó dos tarjetas por protestar. Él era el capitán de Argentina, pero en la época no llevaban brazalete para distinguirse y reclamaba su derecho a reclamar. "El hijo de puta cobraba todo el rato para ellos", diría después. Pero Rattin se quedó con la roja y se negó a marcharse del campo. Fueron ocho o diez minutos los que estuvo con un pie dentro y otro fuera del campo, sin admitir su expulsión. Y cuando se marchó, pagó su rabia con los banderines. Aquel incidente sí sirvió para que cuatro años después, en México 70, comenzaron a utilizarse las tarjetas amarillas y rojas en el fútbol. Fue el árbitro inglés Ken Aston a quien se le ocurrió, inspirado por las luces de los semáforos.

El mito se mantiene 60 años después, pero Rattin ya era una referencia en el fútbol argentino antes de aquello. Futbolista de carácter, un caudillo en el campo y en el vestuario, es leyenda de Boca Juniors, con el que ganó cuatro títulos de la Liga argentina y fue finalista de la Copa Libertadores en 1963. El de Inglaterra fue su último Mundial, después de haber participado también en el de Chile 62. Fue también entrenador de las inferiores de Boca y del primer equipo de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Se despidió de los banquillos en 1980 como técnico de Boca Juniors.

La vida le llevó después a ser contratado como ojeador por el Sheffield United inglés, al que llevó a Alejandro Sabella, y a dedicarse durante un periodo de tiempo a la política. Rattin, que nació en Tigre, en la provincia de Buenos Aires, en 1937, ha fallecido a los 89 años.

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