World News in Spanish

Un fenómeno actual

El fenómeno de los influencers y de los llamados «creadores de contenido» puede interpretarse como una de las manifestaciones más visibles del papanatismo que caracteriza a buena parte de la sociedad contemporánea. No porque toda persona que genere contenido carezca de mérito —muchos divulgan conocimiento, arte o información valiosa—, sino porque el sistema que los rodea ha elevado la popularidad a la categoría de virtud y la notoriedad a la de autoridad. En las redes sociales, millones de personas conceden una atención desproporcionada a individuos cuya principal habilidad consiste, en muchos casos, en atraer miradas. Lo preocupante no es que existan figuras mediáticas, algo que siempre ha ocurrido, sino que su influencia se extienda a ámbitos para los que no poseen preparación alguna. Sus opiniones sobre salud, economía, política o educación son recibidas con frecuencia con el mismo respeto que las de especialistas, simplemente porque acumulan seguidores. Este fenómeno revela una cierta inclinación colectiva hacia el deslumbramiento por la fama. El papanatismo consiste precisamente en admirar sin criterio aquello que goza de prestigio o visibilidad, confundiendo éxito con excelencia.

El número de seguidores, los «likes» o las reproducciones se convierten en indicadores de valor, aunque en realidad solo reflejen capacidad para captar atención. La consecuencia es una cultura donde la apariencia pesa más que el contenido y donde el reconocimiento precede al mérito en lugar de ser su consecuencia. Sin embargo, sería injusto atribuir toda la responsabilidad a los propios influencers. Ellos responden a una demanda creada por un modelo económico que monetiza la atención y por un público que consume de forma compulsiva contenidos breves y altamente estimulantes. En ese sentido, los creadores son tanto producto como motor de esta dinámica. Quizá el verdadero problema no sea la existencia de influencers, sino una sociedad que ha convertido la visibilidad en el principal criterio de legitimidad. Mientras el éxito se mida más por la capacidad de atraer clics que por la de aportar conocimiento, el papanatismo seguirá encontrando un terreno fértil para crecer, alimentado por la ilusión de que lo más visto es también lo más valioso

Читайте на сайте