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El año en que el pop tradicional cedió el testigo a la España de Quevedo y Rosalía

El número 1 ha dicho adiós en el último año a Manuel Carrasco, Pablo Alborán o Alejandro Sanz y hola a Quevedo y Rosalía, constatando en listas un fenómeno que se venía gestando desde hacía tiempo: el "pop tradicional" con sello nacional ha perdido fuelle frente a una España más joven que ha tomado el mando.

"No es solo un cambio generacional, creo que sobre todo es de estilos, porque ha habido un cambio de gustos", subraya a ese respecto Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, que es la asociación que representa a la gran industria discográfica en España y elabora las listas oficiales de éxitos musicales en el país.

Es en ellas donde en los últimos meses se han visto privados de lo más alto de los podios semanales artistas que antiguamente se aupaban a ellos casi automáticamente. Un ejemplo: Pablo Alborán, que fue el artista de mayor éxito comercial en España entre 2010 y 2020 y atesora siete números 1, vio por primera vez en noviembre cómo su 'KM0' no lograba pasar del 2 frente a 'Lux' de Rosalía.

Se acabó la racha de los números 1

El álbum de la catalana hizo barrera igualmente al '¿Y ahora qué +?' de Alejandro Sanz, que venía de ganar el Latin Grammy a la grabación del año y tampoco había tenido que renunciar nunca a la primera plaza, ni con trabajos previos como 'Sanz' (2021), '#ElDisco' (2019) o 'Sirope' (2015).

Más hechos inéditos recientes: aunque 'Pueblo salvaje II' de Manuel Carrasco fue número 1 en la primavera de 2025, solo un año después su precuela 'Pueblo salvaje I' debió conformarse con el 3, por detrás de 'El baifo' de Quevedo' y 'Debí tirar más fotos' de Bad Bunny. Fue su disco peor parado desde 'Inercia' (2008), ya que todos los demás habían conseguido la plaza de oro.

Y a esos casos paradigmáticos aún se suman más del pasado mes de mayo, como 'Pop Rock' de Melendi, su primer disco con temas inéditos en un lustro, que no pasó del cuarto lugar, o 'Quince' de Malú, cuya posición máxima fue la quinta.

"Todos esos artistas son de un pop más tradicional, que siguen teniendo una base de seguidores potente y que son muy fuertes en el mercado físico", indica Guisasola, en contraste con artistas sobre todo del urbano latino, que son los que dominan el "streaming" y que "igual en físico venden una unidad o cero directamente".

El "streaming" como motor de cambio

El cambio en la lista española de los discos de mayor éxito comenzó a palparse a medida que el "streaming" se convirtió en la principal fuente de acceso a la música y Promusicae empezó a prorratear el valor de las reproducciones respecto al volumen de ventas en una clasificación única a partir de 2020.

Ese año ya irrumpieron los discos de artistas urbanos entre los más vendidos, con 'YHLQMDLG' de Bad Bunny en primer lugar, además de 'Emmanuel' de Anuel AA en cuarto y 'Colores' de J Balvin, que fue quinto. En ese "top 10" anual entraron también 'En tus planes' de David Bisbal (2), 'Lo que me dé la gana' de Dani Martín (6), 'La cruz del mapa' de Manuel Carrasco (7), 'Prisma' de Beret (8), un tributo a Joaquín Sabina (9) y 'Fine Line' de Harry Styles (10).

Al final de 2022, sin embargo, fuera de discos ajenos al urbano latino o sus derivados, solo aparecen 'Harry's House' de Harry Styles (4), 'Corazón y flecha' de Carrasco (8) y 'Midnights' de Taylor Swift (9), tendencia que se ha mantenido desde entonces con exiguas representaciones anglosajonas, casi siempre de los mismos artistas citados, o hitos nacionales ('Cowboys en la A3' de Arde Bogotá en 2024).

3.000 vinilos, "una barbaridad"

Según explica Guisasola, lo que ha sucedido es que, mientras las audiencias en ámbitos tradicionales como el mercado físico o la radio no se han renovado y han ido envejeciendo, el público más maduro tampoco se ha incorporado igual al "streaming".

"El nivel de consumo de una persona de mi edad es un consumo moderadito, de fines de semana y un rato en tu casa por las tardes. Un chaval de 15 años está quemando Spotify 8 horas al día porque va a clase oyendo música, se lo pone en el recreo, en el gimnasio y en casa, donde ni ve la tele ni escucha la radio. Ahí se notan esos grandes saltos", argumenta.

Mientras que hacen falta 9.000 reproducciones desde una cuenta gratuita en una plataforma de "streaming" para igualar una venta física, solo se requieren 1.800 escuchas para esa equivalencia si se realizan desde una suscripción de pago, una modalidad que cada vez tiene más peso en España (y que a su vez aún puede crecer mucho si se compara con otros países del entorno).

Por otro lado, vender 3.000 vinilos a día de hoy "es una buena cifra, una barbaridad en realidad", comenta Guisasola ante una lista propia que computa estos consumos y que suele ofrecer resultados muy diferentes a la clasificación general, "porque con un consumo tan elevado en streaming, este pasa por encima de todo lo demás".

"Seguidores menos fieles"

Y en el "streaming" lo que se escucha sobre todo es urbano latino o un pop influido por él a través de figuras como Aitana. "Hemos normalizado mucho la música latina como el nuevo pop. En España prácticamente ha desaparecido lo anglosajón. Aunque la nueva generación no tienen el problema del inglés como podíamos tenerlo nosotros, cantar en español les entra muy fácil y no sienten rechazo con los acentos latinos", manifiesta sobre los nuevos gustos.

Por otro lado, "las nuevas generaciones son menos fieles a a los artistas", dice. "Aunque hay artistas como Bad Bunny fuera de ese planteamiento, el éxito de los artistas ahora depende mucho del enganche de una canción concreta, de forma que no los volvemos a ver en listas hasta que de repente tengan otro hit", comenta ante casos como el de los autores del éxito 'La Plena - W Sound 05'.

"Por contra, Vanesa Martín a lo mejor no es una artista rentable en términos de streaming y no te va a dar números 1 porque no es su liga, pero sabes que te va a vender muchos discos y que te va a llenar espacios con mucho público, garantizándote un consumo muy razonable entre un público más mayor", subraya ante la importancia que aún tendrá toda esa generación de artistas maduros.

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