35 años de "Metallica": el disco negro que convirtió el metal en fenómeno mundial
Hay discos que triunfan y discos que cambian las reglas del juego. Y después está "Metallica". Este 12 de agosto se cumplen 35 años de la publicación del quinto álbum de la banda californiana, el que pasó a la historia como "Black Album" por su austera portada negra y que convirtió a Metallica en algo mucho más grande que una banda de heavy metal.
Hasta entonces, James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Jason Newsted habían construido su leyenda a base de velocidad, riffs imposibles y una militancia casi religiosa en el thrash. "Master of Puppets" y "...And Justice for All" los habían situado en la cima del género, pero el nuevo disco planteaba otra cosa: menos vértigo, más contundencia; canciones más directas y una producción monumental a cargo de Bob Rock. El resultado fue un sonido más pesado, limpio y accesible sin que Metallica dejara de sonar a Metallica.
La jugada podía haber salido mal. No lo hizo. Enter Sandman abrió la puerta y detrás llegaron "Sad But True", "The Unforgiven", "Wherever I May Roam" y "Nothing Else Matters". Esta última, una balada íntima que James Hetfield ni siquiera tenía claro que perteneciera a un disco de Metallica, terminó convirtiéndose en una de las canciones más reconocibles de su carrera.
El fenómeno fue inmediato. El álbum debutó en el número uno del Billboard 200 y permaneció cuatro semanas consecutivas en lo más alto. Poco después llegaría el Grammy a la Mejor Interpretación de Metal. Pero las cifras son sólo una parte de la historia: Metallica consiguió que una banda de thrash pudiera sonar en cualquier emisora, llenar estadios y entrar en casas donde hasta entonces el heavy metal apenas había llegado.
Y ahí está quizá su verdadera importancia. Publicado apenas unas semanas antes de "Nevermind", en aquel extraordinario 1991 que también alumbró "Ten" y "Blood Sugar Sex Magik", el "Black Album" fue al mismo tiempo la culminación del metal de los ochenta y su pasaporte hacia los noventa.
Treinta y cinco años después, sus doce canciones siguen funcionando como entonces. Quizá porque aquel disco no se limitó a vender millones de copias: consiguió algo bastante más difícil. Hizo que el metal dejara de parecer un territorio reservado para iniciados y se convirtiera, por una vez, en música popular.