Reino Unido vigila durante 72 horas a varios buques de guerra y petroleros rusos en sus aguas
Durante tres días, varios buques de guerra y petroleros rusos han navegado en aguas de Reino Unido bajo la atenta vigilancia de la Marina Real británica, que este sábado ha dado por concluida lo que describe como "una operación de seguimiento intensa de 72 horas". Este episodio, sin embargo, no solo forma parte de la presión de los países occidentales sobre la llamada "flota fantasma" de Moscú, sino que se inscribe también en una escalada más amplia. Y es que, hace apenas unos días, el Kremlin advirtió de "graves consecuencias" para Reino Unido tras el suministro de drones que Ucrania ha empleado para atacar objetivos en la retaguardia rusa.
Según el comunicado difundido este sábado por el Ejército británico, el destructor HMS Duncan, la fragata HMS St Albans y el patrullero HMS Severn vigilaron al destructor ruso Admiral Levchenko mientras escoltaba a los cargueros General Skobelev y Sparta a través del mar del Norte y el Canal de la Mancha. Un helicóptero Merlin aportó cobertura aérea al operativo. De forma paralela, otro buque británico, el HMS Mersey, mantuvo bajo vigilancia "cerca de la zona" al buque de reabastecimiento ruso Akademik Pashin, antes de transferir el seguimiento a un aliado de la OTAN frente a las costas francesas, en la zona de Ushant.
Esfuerzos contra la "flota fantasma"
Londres enmarca estas maniobras en los esfuerzos de la OTAN para controlar la flota que Rusia utiliza para eludir las sanciones impuestas tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Esa red de barcos en la sombra agrupa a cientos de petroleros y otros buques que operan con estructuras opacas de propiedad, banderas de conveniencia, cambios de nombre y desconexión del sistema de identificación automática para dificultar el rastreo.
Diversos análisis estiman que la red cuentra con entre 600 y más de 1.200 buques, responsables de transportar gran parte del crudo ruso que sigue llegando a mercados como China, India o Turquía. Para el Gobierno británico de Andy Burnham, estas embarcaciones representan un "riesgo inaceptable" para la seguridad marítima, además de que contribuyen a financiar la maquinaria de guerra rusa.
El mensaje de Londres: que Rusia pague
El jefe del Estado Mayor de la Marina, el general Gwyn Jenkins, subrayó en el comunicado que "no hay lugar para la complacencia" y defendió que la estrategia conjunta está forzando a Moscú a desplegar costosos activos militares para proteger cargamentos considerados ilegales. "Junto con nuestros aliados, esta estrategia está obligando a Moscú a desviar sus buques de guerra de su cometido principal", dijo Jenkins, añadiendo que Rusia "sabe que estamos preparados para actuar de nuevo si fuera necesario".
La Marina Real británica señaló que sus operaciones contra actividad rusa en aguas del Reino Unido han aumentado un 25% en los primeros ocho meses de 2026 respecto a 2025, citando como ejemplo la captura en junio del petrolero sancionado Smyrtos (que llevaba bandera de Camerún) en el Canal de la Mancha. En total, se calcula que se han sancionados cerca de 500 buques rusos.
Amenazas de la Embajada rusa
La semana pasada, Rusia elevó el tono contra Reino Unido y amenazó con que habría "consecuencias" después de que varios informes apuntaran a que Ucrania ha utilizado drones de fabricación británica para atacar objetivos en territorio ruso. Entre ellos figuran instalaciones de Wildberries, el gigante del comercio electrónico conocido como el "Amazon ruso".
La amenaza llegó a través de la Embajada rusa en Londres, que acusó a Reino Unido de actuar "como cómplice y coautor de los crímenes sangrientos y ataques terroristas llevados a cabo por los neonazis ucranianos". En el mismo comunicado, publicado en X, la sede diplomática advirtió de que estas acciones "llevarán inevitablemente a consecuencias".