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Johnny Stock, experto en finanzas e inversiones, sobre el precio del diésel en España: "Nunca había habido tanta diferencia entre el crudo y el diésel"

Llenar el depósito de diésel se ha convertido en los últimos meses en un mal trago para millones de conductores españoles, y lo curioso es que esa subida no responde a la lógica habitual del mercado.

El creador de contenido Johnny Stock ha explicado en sus redes sociales por qué el precio del diésel ha llegado a los 2 euros por litro en casi toda España, precisamente en un momento en el que el crudo, la materia prima de la que se obtiene, se ha abaratado.

"El diésel ha subido a 2 euros en casi toda España, mientras que el precio del petróleo ha caído un 35% desde abril", plantea Stock, señalando un dato que considera clave para entender la magnitud del desajuste: "Nunca había habido tanta diferencia entre el precio del petróleo y el diésel", en referencia a lo que en el sector se conoce como el "crack spread", el margen entre el precio del crudo y el del combustible ya refinado.

El precio del diésel se dispara pese al abaratamiento del petróleo

Este fenómeno no es exclusivo de España, aunque aquí resulte especialmente visible. Según detalla, "en Francia estalla a 2,20, en Alemania casi a 2,50", una escalada que confirma que el problema tiene un componente europeo generalizado y no responde únicamente a decisiones fiscales de un solo país.

Precisamente ese componente fiscal es el primero de los tres factores que identifica Stock para explicar la situación española en concreto: "La primera razón en España es que ya han quitado casi todas las rebajas fiscales al combustible".

A su vez, la argumentación concuerda con la información adicional que él mismo aporta, en la que detalla que "la retirada progresiva de los descuentos fiscales al carburante y la vuelta al IVA ordinario del 21% han encarecido de golpe el precio final al consumidor".

La falta de refinerías y el papel de Rusia

No obstante, ha insistido en que ese factor fiscal "es solo la mitad del problema". La otra mitad tiene que ver con algo que podría considerarse como estructural. "Aunque tengas todo el petróleo del mundo, si cada vez tienes menos refinerías, el precio del diésel se te dispara", apunta. Es decir, el problema no está en la extracción de crudo, que sigue siendo abundante y ha abaratado su precio, sino en la capacidad de transformarlo en el combustible que finalmente llega a los surtidores.

Rusia juega un papel determinante, ya que "comprábamos todo en las refinerías rusas. Cuando empezó la guerra, prohibimos comprar todo el ruso, lo cual no sirvió de nada porque lo mandaban a Turquía, le lavaban la cara y lo comprábamos igual, solo que más caro", relata, describiendo cómo las sanciones iniciales apenas modificaron el flujo real de combustible, aunque sí encarecieron el proceso.

El giro reciente llega por el lado contrario: "Ahora Rusia es la que ha prohibido exportar su propio diésel, porque después de los ataques ucranianos a sus refinerías, ya no tienen diésel ni para ellos, aunque les sobra el petróleo".

El estrecho de Ormuz añade presión al coste del combustible

A estos dos factores se suma un tercero, el cual tiene como protagonista al Estrecho de Ormuz, uno de los puntos de paso marítimo más sensibles del mundo para el transporte de hidrocarburos. "El petróleo crudo cruza Ormuz en superpetroleros gigantes, amortizando la prima de riesgo", el diésel viaja en buques mucho más pequeños, conocidos como Suezmax, cuyo tamaño no permite diluir de la misma forma el sobrecoste de fletes y seguros.

"Esto es más grave de lo que parece, porque todo el comercio global se mueve gracias al diésel: camiones, barcos, furgonetas, tractores, todo", recuerda, subrayando que el transporte pesado, la maquinaria agrícola y la distribución de mercancías dependen casi en exclusiva de este combustible. "Y si el precio del diésel sube, también sube el de todos los productos que se mueven gracias al diésel", aclara.

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