Los españoles, más ateos y más católicos
Este pasado lunes se hicieron públicos los datos del último barómetro del CIS de Tezanos. Varios medios de comunicación destacaron que, por primera vez en la serie histórica, hay más ateos (17, 1%) que católicos practicantes (15.9%) en España. Una mínima diferencia que no hay que descartar se deba a la muestra. En el próximo barómetro se podrían mudar las tornas. Al margen la cocina de datos de Tezanos, que haya aumentado el número de los ateos -habría que saber en qué franjas de edad-, y haya bajado el número de agnósticos, no es óbice para que se produzcan movimientos dentro de la variable de los católicos practicantes, cuya tendencia es una leve alza, por ejemplo, en la de creyentes practicantes referidas a los jóvenes. Por decirlo de otra forma, la tendencia no es a la baja como ocurrió en tiempos no muy lejanos. Lo que es innegable es que la suma de los católicos practicantes y no practicantes sigue siendo superior a la de los agnósticos, ateos e indiferentes. La secularización no se ha acelerado, que no significa que se haya frenado. Más que la increencia masiva ha traído pluralismo axiológico y de religiones. Con los datos de la sociología de la religión en España tenemos un problema, que no ocurre, por ejemplo, con los de la intención de voto. Excepto el CIS. son escasas, por no decir, mínimas las investigaciones demoscópicas sobre estas cuestiones. Por desgracia tampoco proliferan las instituciones de Iglesia que dediquen fondos a esta cuestión. No tenemos, por tanto, con qué comparar lo que nos dice el CIS, que hay que leer, en esta materia, como tendencia. La sociedad española, con sus agudizadas crisis políticas y sociales, sigue siendo una sociedad abierta. Lo llamativo de estos datos es que se producen en el contexto de una visita del Papa León XIV, potenciada por los medios de comunicación del Estado como nunca en la historia, -no sabemos aún a cambio de qué-, pero que ha apuntalado un sustrato cultural y sociológico de un catolicismo que para ser fecundo tendría que ser algo más que sociológico.