Las manos tiznadas por el corcho quemado: «El árbol no ha muerto, pero no sacaremos nada en 45 años»
Algunos lo comparan con un duelo. Como si se hubiera marchado alguien querido y solo quedaran los recuerdos compartidos de toda una vida. El olor a quemado y las vistas a un paisaje arrasado por el fuego , originado intencionadamente en la Vall d'Uixó , despiertan la rabia de los vecinos de una docena de pueblos del sur de Castellón que el 25 de julio empezaron a ver como parte de su Sierra de Espadán se convertía en una carbonera. El incendio forestal no se dio por extinguido hasta cuarenta días después, tras calcinar cerca de 10.000 hectáreas, menos de la mitad dentro de un parque natural. Adolfo Miravet toca el tronco de un alcornoque y se mira las manos... Ver Más