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Arranca la Olimpiada de Rio 2016 en plena crisis política brasileña y con fuerte vigilancia policial

Michael Phelps y Usain Bolt son las estrellas rutilantes de la Olimpiada de Rio 2016 que ya está en marcha con una exuberante inauguración en el emblemático estadio de Maracaná, muy al estilo carioca de Río de Janeiro, con mucho colorido y a ritmo de samba. Y todo ello en un Brasil que sufre una grave crisis política e institucional -los españoles no somos los únicos- y en el que se temen protestas sociales y e incluso un atentado terrorista (cerca de 100.000 policías controlan la ciudad) en pos de lograr un impacto de difusión mundial en un evento del que están pendientes todos los países del Planeta y que será transmitido por televisión a cientos de millones de espectadores de todo el mundo.

La sede de los Juegos de Rio 2016 la conquistaron los brasileños en una dura batalla contra la candidatura de Madrid 2016, que España perdió por segunda vez, después de haber sido anteriormente derrotada por la Olimpiada de Londres 2012. Y bien que hubiera venido a España el evento para reanimar los ánimos de este país que, como Brasil, sufre la crisis económica y social y un desencuentro institucional de magnitud que nos tiene sin gobierno desde hace mas de ocho meses.

Los Juegos de Rio 2016 son además la primera Olimpiada en América del Sur y de su éxito dependerá que otras naciones como Argentina, Chile, Perú o Colombia aspiren a celebrar otra convocatoria olímpica en el futuro.

Lo que está claro es que la cita de Rio 2016 es el gran acontecimiento mundial de todas las disciplinas del deporte. Un evento que no va a defraudar ni en el espectáculo, ni en las marcas ni en el brillo de sus estrellas donde destacan el norteamericano Michael Phelps y el gran atleta jamaicano Usain Bolt. Dos ‘viejos’ conocidos del olimpismo que van en busca de dos records de participación y de medallas de oro lo que será muy difícil de igualar en los años venideros.

El mítico estadio de Macaraná, que a partir de la una de mañana hora española de este sábado será la sede de la ceremonia de apertura de los Juegos de Río 2016, se ha blindado con más de 3.000 policías y militares que se preparan para las protestas convocadas contra el gobierno de Michel Temer y las Olimpiadas.

La ceremonia de los Juegos de Río albergará a 45 jefes de estado, una cifra muy inferior a la de la anterior cita olímpica, Londres 2012, a la que asistieron 110 mandatarios. Entre los asistentes están el argentino Mauricio Macri, el francés Francois Hollande, el presidente de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, el italiano Mateo Renzi o el australiano Peter Cosgrove, entre otros.

En la ceremonia que dará el pistoletazo de salida de los primeros Juegos Olímpicos en una ciudad de Sudamérica estarán presentes cerca de 12.000 deportistas. Se espera que más de 3.000 millones de personas en todo el mundo seguirán por televisión la apertura de los Juegos, la "prueba de fuego" de Río 2016, que presume de haber organizado un espectáculo austero que dará más de una sorpresa.

Aunque el nombre de Pelé sonaba hasta este viernes con fuerza para ser el encargado de encender el pebetero en Maracaná, el propio exfutbolista ha descartado su participación por su estado de salud.

España, ante el reto de superar las 17 medallas de Londres

306 atletas, 163 hombres y 143 mujeres, representarán durante 16 días a España en un total de 25 disciplinas del programa olímpico y en busca de demostrar que, pese a la crisis que azotó al país y al deporte no hace demasiado, su trabajo de cuatro años no ha sido en vano y que están dispuestos a dar numerosas alegrías en forma de las siempre soñadas medallas olímpicas, aquellas que parecen relucir más que ninguna otra en el palmarés de un deportista.

Hace cuatro años, en Londres, el equipo español logró alcanzar la cifra de 17 preseas -tres oros, diez platas y cuatro bronces- en unos Juegos donde fue de menos a más y donde se le escaparon algunos metales que le podrían haber acercado a esa ansiada veintena de éxitos, inalcanzable salvo en 'casa', en Barcelona en 1992, la cita que sobresale históricamente con 22 medallas.

Los habituales estudios y análisis de los técnicos, basados en los resultados del ciclo olímpico de 2012 a 2016, indican que la cifra conseguida en la capital inglesa es accesible en Río, pero el equipo con el que España competirá permite, al menos, soñar con superarla y mantenerse en la línea que se inició en la Ciudad Condal, con las once medallas de Sydney 2000 como punto 'negativo'.

España cuenta con muchas bazas para poder brillar en la criticada ciudad brasileña. Mantiene figuras que ya relucieron en 2012 como la nadadora Mireia Belmonte, doble subcampeona olímpica en la piscina inglesa, y preparada para subir la apuesta aún más después de que tras Londres explotase definitivamente todo su potencial, o el sempiterno equipo masculino de baloncesto, liderado por Pau Gasol, que afila el instinto deseoso de tener otra final con un 'Dream Team' sin varias de sus grandes figuras, pero aún repleto de calidad.

Vuelve también otro de los grandes deportistas españoles de la última década como es el tenista Rafa Nadal. El balear se perdió por lesión los Juegos del año pasado donde era el elegido para portar una bandera que cedió a Pau Gasol y que sí portará ahora buscando una medalla que culmine unos años duros. Una lesión de muñeca cortó su progresión e hizo temer por su presencia en Río, pero el manacorí, oro en Pekín 2008 y respetado y querido por el deporte español, abandera todos los sueños de ellos.

Además de Nadal, España tendrá también a otros campeones olímpicos como los regatistas Marina Alabau (Londres), Támara Echegoyen (Londres) y Fernando Echávarri (Pekín), líderes de una vela que no falla y que quiere demostrar por qué es el deporte olímpico español más laureado, el taekwondista Joel González, cabeza visible de un taekwondo que busca emular el cien por cien de efectividad de 2012, el palista Saúl Craviotto (Londres), que quiere una tercera presea, o la halterófila Lidia Valentín, campeona todavía oficiosa por el dopaje de sus rivales y que aspira a que no la 'roben' la emoción que significa subir al podio olímpico.

Las mujeres, protagonistas hace cuatro años, aspiran a elevar aún más el listón y para ello llevan más bazas como una joven onubense que se ha convertido en apenas tres años en la reina del bádminton, por encima de los asiáticos, sus grandes dominadores. Carolina Marín, ganadora de los dos últimos Mundiales, afronta el reto máximo que supone batirlas ahora en el mejor escenario posible. A su lado, la tiradora Fátima Gálvez es otra seria opción al oro.

A nivel de equipos España también ha dejado claro que es potencia clasificando a nueve, haciendo doblete tanto en baloncesto, waterpolo, hockey hierba y rugby a siete, toda una hazaña en el caso de este último. Hay opciones en el basket con ambos combinados, mientras que las chicas de Miki Oca, una de las grandes sorpresas en Londres con una plata muy recordada, tendrán un duro examen.

El balonmano sólo tendrá a las 'guerreras', histórico bronce hace 2012, por la culpa de un duro sistema de clasificación en el masculino que dejó fuera a los 'Hispanos', los grandes ausentes entre los combinados junto al fútbol, que fracasó en Londres y que ni siquiera pudo llegar a Río de Janeiro.

El 'deporte rey', la esgrima, el pentatlón moderno y el voleibol son los únicos deportes donde España no tendrá representación, mientras que una inoportuna lesión ha dejado fuera a un favorito al oro como el triatleta Javier Gómez Noya, plata hace cuatro años y pentacampeón mundial, y la falta de motivación a David Cal, el olímpico español más laureado.

Unos Juegos Olímpicos rodeados de polémica

Cuando Río de Janeiro fue seleccionada como sede por el COI un 2 de octubre de 2009 en Copenhague, ‘robándole’ el sueño olímpico a Madrid, parecía la mejor opción.En aquel momento, la ciudad era una apuesta al alza, con Brasil fuerte a nivel económico, pero ahora se encuentra en una tesitura diferente: crisis política, problemas de seguridad, ya no sólo en las calles sino también por la amenaza yihadista, el virus Zika que ha dejado fuera a gran número de tenistas y golfistas principalmente, o los problemas con sus sedes, como el acabado 'express' de la Villa Olímpica o el estado de las aguas donde se competirá en vela.

Las previsiones del crecimiento brasileño y el auge de la nación han tornado hasta una incertidumbre política tal que se ha llevado por delante incluso a la presidenta, Dilma Rousseff. Tampoco ha quedado libre de pecado su predecesor y figura clave en la concesión de los primeros Juegos a Sudamérica, Lula da Silva, que se vio envuelto en el llamado ‘caso Petrobras’, que está sacando a la luz evidencias de un escándalo de corrupción a nivel estatal durante su mandato. En estas acusaciones, la principal afectada es la mayor empresa de Brasil, la cual está acusada de pagar sobreprecios y de desviar fondos ilegalmente durante años.

Junto a estas investigaciones a los corruptos, el caos predominante en las calles ante la falta de políticas sociales hizo que Rousseff fuera suspendida durante 180 días después de que se aprobara un ‘impeachment’ que dejó el poder en manos de su vicepresidente, Michel Temer, favoreciendo la creación de un clima turbulento en el que se cuestiona incluso a las figuras de mayor autoridad y que hace que los cuerpos de seguridad tengan que exprimirse al máximo ante el cúmulo de trabajo.

Por último, el ritmo lento de las construcciones ha sido motivo de queja para alguna de las expediciones que acude a Río. La primera de ellas fue Australia, que ante las malas condiciones de las habitaciones en las que debían hospedarse en la Villa Olímpica, tomaron la decisión de reservar otros alojamientos considerados de mayor seguridad. En sus protestas se reflejaron “inodoros tapados, tuberías con pérdidas y cables al descubierto”, aunque todo hace indicar que estará lista a tiempo.

Otro de los aspectos que han suscitado debate sobre la sede olímpica fueron los riesgos para la salud que se advierten para competidores y espectadores. La región lleva meses vigilada por el surgimiento del brote de virus zika que transmite un mosquito endógeno brasileño y numerosos fueron los deportistas que optaron por no presentarse a la cita por temor a ser infectados, entre ellos los tenistas Milos Raonic, Simona Halep, los hermanos Bryan o el número uno de golf Jason Day.

Además, las instalaciones deportivas tampoco se presentan como lugares 100% libres de infecciones. La bahía de Guanabara, que recibe grandes dimensiones de aguas residuales, ha quedado señalada como uno de los puntos negros debido al alto nivel de contaminación que desprende

Pese a la suciedad de las aguas, que portan diferentes bacterias peligrosas para los humanos y que han acabado con la vida de varias especies animales, se pretende que la Bahía albergue las pruebas de vela en los Juegos, por lo que se aconsejó a los deportistas tomar el mínimo contacto con los fluidos y permanecer con la boca cerrada para evitar ingerir posibles salpicaduras.

A causa de la alarma generada, Brasil reforzó la seguridad en sus calles para garantizar el desarrollo sin sobresaltos de la gran cita escasos días previos a la ceremonia inaugural. El descontento social provocado por la inestabilidad política en el país sudamericano y la crisis económica que lo azota generó múltiples actuaciones que trataron de boicotear el torneo.

Manifestaciones en contra de la celebración, huelgas en las redes de transporte público, hurtos y secuestros a pie de calle, actuaciones individuales con el objetivo de apagar la llama de la antorcha u organizaciones terroristas son algunas de las trabas que mantienen en vilo a las fuerzas de seguridad en Río.

Sin embargo, todo parece que cuando este viernes la llama olímpica sea encendida por su último relevista, aún sin conocer su nombre, todos estos problemas comenzará a ser olvidados y durante más de 15 días se viva la mayor fiesta deportiva de cada cuatro años, sin atletas rusos, pero sí con un equipo en representación de los refugiados y con una selección española ilusionada.

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