A diferencia del primer partido que Liliana Fernández y Paula Soria jugaron en París , cuando la lluvia inaugural hacía que el metal de la Torre Eiffel pareciera barnizado, esta vez las gradas estaban llenas de abanicos que parecían un enjambre de insectos. Porque a 29 grados a las 11.10 de la mañana, bajo este sol que causa avisos de alerta sanitaria hasta en el Metro, se abanicaban hasta los policías armados del parque parisino. Por lo demás, la presentación de las jugadoras era la misma; por megafonía... Читать дальше...