El ascenso de Bernardo Arévalo y el Movimiento Semilla al poder en Guatemala representó, para sus votantes, una promesa de renovación: un gobierno limpio, transparente y alejado —supuestamente— de las prácticas corruptas que han plagado al país durante décadas. Sin embargo, a menos de dos años de su mandato, una serie de escándalos han erosionado esa imagen, revelando patrones de opacidad, nepotismo y negligencia —o franca incapacidad— que recuerdan a administraciones anteriores. Estos incidentes no solo han generado indignación ciudadana... Читать дальше...