Con qué sueñas, niña de fuego, cuando te haces la distraída. Dónde mandas a derretir los empastes de tu belleza. En qué piensas, Sevilla, cuando eres tú y ya está, sin ese algo más, sin las pinturas de tu guerra diaria buscando salirse de los bordes de la imaginación. Qué haces cuando la gente mira para otro lado y nadie te piropea, cuando tu chatarra se ordena en una serenidad que cojea y el día y la noche no se paran a hablar contigo. No te cantan ni los pajarillos, no le dueles ni a las vírgenes, no le dices nada a los donnadies. Читать дальше...